Imagen de un concierto de La Fúmiga - ARTUR GAVALDÀ
VALÈNCIA, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -
La banda valenciana La Fúmiga prepara los dos conciertos de despedida que brindará los próximos días 30 y 31 de octubre en el Roig Arena de València. Será "un final feliz" para la historia de un grupo que ha representado "el triunfo de la gente normal" y que ahora regresa a la vida cotidiana, que "si estás rodeado de tu gente, es preciosa".
Para este colofón de la gira 'Tot s'acaba', La Fúmiga apuesta por un show "muy guiri", con grandes dimensiones. "He ido a muchos conciertos en el Roig Arena porque soy muy friqui de ver lo que la gente hace y no se ha visto nada así. Queremos dejar el mensaje que desde aquí, desde casa, se pueden hacer cosas muy grandes, y que ese autoboicot que a veces nos hacemos los valencianos no pase entre el público".
Así lo aseverado Artur Martínez, el cantante de la banda de Alzira, en una entrevista concedida a Europa Press en la que ha recalcado que para los integrantes de La Fúmiga era "muy evidente" que tenían que llevar al grupo "a su máximo, con la responsabilidad de ser el primer grupo de casa que canta en valenciano llenando el recinto del Roig Arena, que es un lugar especial".
El directo está planteado para "utilizar la música como un vehículo para apelar a la pura esencia de los recuerdos", avanza el cantante, que anticipa que "también pone el acento en la percepción de la identidad propia, de la identidad de pueblo, de posicionar la cultura popular con elementos que nos definen y en la primera sensación de la calma, donde uno se quiere quedar sin mirar ni atrás ni hacia delante".
El artista ha señalado que han sido muchas las peticiones para que ampliaran las fechas, pero lo descartaron porque quieren ser "muy honestos y no quitarle romanticismo a este final". En este punto, ha dejado claro que "esto no es una parada indefinida, es un final" y no volverán a girar o a la carretera.
No obstante, deja una puerta abierta a algún evento especial. "Quién sabe si de aquí diez años, si somos padres y a lo mejor una niña de 8 años quisiera saber cómo sonaba aquello... si hubiera alguna cosa romántica y bonita... pero no lo sabemos, no sé ni quién seré de aquí a un año o dos", confiesa.
En todo caso, Artur recalca que el adiós de La Fúmiga es "una decisión personal porque profesionalmente no tiene ningun sentido", ya que se anunció en el mejor momento de la banda. "Pero era importante tener este final de película, ya que teníamos claro que era lo único que podíamos controlar".
Y ha animado a continuar apoyando a los artistas en valenciano: "Ahora hay que creer en los proyectos que vienen y las instituciones han de dar apoyo a los proyectos que se hacen en una lengua minorizada. Nosotros hemos sido unos privilegiados por haber vivido esto, que ha sido algo muy colectivo".
"ACTIVISMO CULTURAL, SOCIAL Y LINGÜÍSTICO"
Para el vocalista, el panorama de la música en valenciano es "cuantitativa y cualitativamente mejor" que cuando ellos empezaron y asegura que, aunque La Fúmiga se baje de los escenarios, sus miembros van a seguir en "el activismo cultural, social y lingüístico".
Prueba de ello es que el preshow de estos conciertos reunirá, bajo el lema 'Tot comença', a cinco artistas emergentes que cantarán sus temas de forma coral: Esther, La Xica, Drasen, Naina y Abril, toda una "declaración de intenciones". "Queremos que las 18.000 personas que acudan cada noche al Roig vean que hay relevo y que lo que necesitan estos artistas es llegar al público porque no tenemos red ni prensa específica", ha apuntado.
Artur ha manifestado que La Fúmiga ha sido uno de los grupos que ha contribuido a romper el techo de cristal para la lengua propia pero ha resaltado que "no hay que pensar que ha sido fácil". "La gente es los conciertos tiene la sensación de que forma parte de una experiencia colectiva, es algo mágico, si a eso le añades que tenemos mucho de raíz, que para mucha gente somos un espejo y altavoz de lo que, a veces, el pueblo quiere decir pero no tiene medios. Todo eso lo pones en una coctelera y, además, tienes un poco de suerte. Hemos sido la demostración de que no era imposible", resume.
En este punto, se ha referido al panorama político y, preguntado por si cree que hay un riesgo real de que se den paso atrás en las conquistas de la música en valenciano, contesta rotundo: "Y tanto". Artur asegura que "cuando los que quieren atacar esta música intentaron ir a por ellos, La Fúmiga ya era algo muy grande". "Pero ahora puede haber un retroceso en la labor de la profesionalización que se ha realizado".
El cantante cree que "cualquier mínima medida que vaya deliberadamente en contra de nuestra lengua puede ser letal" y cita necesidades básicas que presenta para seguir creciendo, como ayudas a videoclips, a los festivales pequeños, a la feria de la música en valenciano, a programaciones o a los espacios culturales.
"Hay que priorizar la música en valenciano, pero para eso hay que amar lo que es tuyo; en el momento que odias la música que es de tu propio territorio, vas a hacer políticas en contra. Hay cierta política que no es que sea indiferente hacia la música en valenciano, es que es beligerante y puede ser una sentencia de muerte", declara.
Por último, Artur deja un mensaje esperanzado: "Existen los finales felices, claro que hay también una tristeza y una nostalgia anticipada, pero esto se ha decidido y queremos que la gente disfrute de una manera extrema, que no haya espacio para el silencio".