Awa Fam, Iyana Martín y María Conde durante un entrenamiento de la selección - FEB
MADRID 2 Sep. (EUROPA PRESS) -
La selección española femenina de baloncesto afrontará desde este viernes el Mundial que se celebra en Berlín hasta el 13 de septiembre con el deseo de seguir creciendo y de volver a codearse con los mejores combinados del mundo, en lo que es su regreso ocho años después a esta cita.
España tenía todas las ilusiones puestas en el Eurobasket de 2021 en el que era anfitriona en Valencia, pero todo se torció desde el inicio y del sueño de las medallas se pasó a la pesadilla al quedarse fuera de las seis primeras plazas, y por consiguiente sin opción de jugar el Campeonato del Mundo por primera vez desde su ausencia en 1990 y después de haber subido al podio en las tres anteriores ediciones, con bronces en 2010 y 2018 y una brillante plata en 2018 tras caer ante las todopoderosas estadounidenses.
Tras el revés europeo, llegó el de semanas después en los Juegos Olímpicos de Tokio, con eliminación en los cuartos de final, y el fin de la etapa de Lucas Mondelo y la llegada de Miguel Méndez al banquillo. El gallego se encargó de liderar una renovación que ha sido hasta el momento positiva, con dos subcampeonatos continentales y las clasificaciones para los Juegos de París y para este Mundial al que el combinado nacional llega con ilusión, pero sabedor que le exigirá ya desde el inicio y después de una preparación inusual.
Y es que el seleccionador tuvo que trabajar sin el equipo que tenía en mente por las ausencias de Awa Fam, Raquel Carrera, Megan Gustafson, María Conde y Alicia Flórez, todas ellas jugando en la WNBA y que se han incorporado en los días previos. De hecho, salvo Fam y Conde, ninguna ha podido jugar ninguno de los cinco amistosos de preparación, que dejaron la buena noticia de haberlos saldados todos con victorias, tres de ellas que abren el optimismo por ser ante rivales directos en Berlín como la anfitriona Alemania, Bélgica, verdugo en los dos últimos Eurobasket, y China, actual subcampeona del mundo.
Ahora, Méndez ha tenido que trabajar a contrarreloj para ensamblar a sus doce elegidas, un bloque que ya conoce muy bien con ocho jugadoras (Carrera, Fam, Alba Torrens, Iyana Martín, Paula Ginzo, Mariona Ortiz, Elena Buenavida y Helena Pueyo), que fueron subcampeonas de Europa el verano pasado, a las que se unen jugadoras de sobra conocidas como Maite Cazorla, María Conde y la nacionalizada Megan Gustafson, ausentes por lesión de esa cita, y Alicia Flórez, la novata de este equipo y que sólo tiene dos internacionalidades en su haber.
Un equipo que combina el talento y el hambre de jóvenes como Martín, Fam, Buenavida y Carrera, con la veteranía de la capitana Torrens, que a sus 37 años sigue al pie del cañón y es la única superviviente del bronce en Tenerife de 2018. Apoyado en un potente juego interior, la selección se pone como objetivo el habitual de ir creciendo con el paso de los días.
Sin embargo, el inicio no le dará demasiado respiro a una España que este viernes tendrá que lidiar en el siempre complicado estreno con el ambiente del Berlín Arena y con una anfitriona con ganas de brillar también con sus jugadoras WNBA. Al día siguiente, tocará una Mali con mejor potencial por la importante baja de Mariam Coulibaly, MVP de la pasada LF Endesa, y cierre de la primera fase ante la siempre competitiva Japón, que ya fue capaz de batir a las españolas en el último Preolímpico.
El objetivo de la actual subcampeona europea es acabar como líder de su grupo lo que le clasificaría directamente para los cuartos de final, aunque eso le pondría en el camino de un hipotético duelo en las semifinales contra la gran favorita, Estados Unidos, que podría estar una ronda anterior si España es tercera de grupo y supera los octavos. Si es segunda, además de un partido más, iría seguramente por el camino de Bélgica o Australia, con Francia como la favorita por ese lado del cuadro.
El favoritismo recae una vez más sobre Estados Unidos, que acude con un potente equipo repleto de sus innumerables estrellas de la WNBA en busca de mantener su gran racha de oros y que prácticamente sólo ha sido inquietado por Francia en París 2024. El combinado francés llevó al límite a las americanas y tras su fiasco en el Eurobasket, donde fue cuarta sin muchas de sus principales jugadoras, las recupera para ser la otra principal rival a batir en un Mundial que reparte billete para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 2028 para el campeón. Si lo son las WNBA, no habrá premio para el subcampeón.