SAITAMA (JAPÓN), 30 (EUROPA PRESS)
Un viejo conocido de todas las estrellas americanas, el alemán Dirk Nowitzki, se presenta hoy (12:30 horas/Saitama Super Arena) como el único obstáculo de Estados Unidos hacia la lucha por las medallas.
De lo que sea capaz de hacer Nowitzki, un jugador como pocos que se ha ganado el respeto de los estadounidenses en la NBA para ser considerado un igual, dependerá en buena parte las opciones de los germanos, como en los últimos años en que se han situado de su mano en el primer puesto del panorama internacional con la plata en el pasado Eurobasket de Serbia y el bronce en el Mundial de Indianápolis'02.
El número 41 es el máximo anotador de los equipos que siguen adelante en la competición, con 24.5 puntos, y el mejor reboteador, con 10.3, por ello los americanos saben que su operación reconquista pasa por neutralizarle, algo que hasta ahora tan sólo supo hacer España, limitándole a 14 tantos.
"Ellos tienen a Dirk. Es uno de los mejores jugadores en la NBA y también en el baloncesto internacional", destacó el base Chris Paul, mientras que Kirk Hinrich subrayó que Nowitzki es un jugador "extraordinario, capaz de dar problemas a cualquier equipo, ya sea en la NBA o aquí".
Si Nowitzki está superior, como ante Angola cuando anotó 47 puntos y sentenció en tres prórrogas, y además encuentra ayuda en sus filas en la figura de Greene o Ademola Okulaja, algo que ocurrió frente a Nigeria en octavos, Alemania tendrá su oportunidad, si no es así su aventura en Japón vivirá su fin.
Y es que Estados Unidos no parece dispuesto a dar ninguna concesión, como demostró en el choque anterior ante una Australia que en cuanto se descuidó se llevó una paliza (113-73).
Mike Krzyzewski, se jugó en este desafío el prestigio ganado durante años en el baloncesto universitario con Duke, a los que guió a tres títulos, y parece dispuesto a ganarlo.
De su mano se han olvidado los malos experimentos de Indianápolis'02 y Atenas'04, donde un grupo de 'divos' fue humillado por el baloncesto FIBA, y la reconstrucción ha empezado por formar un equipo y a partir de ahí explotar el talento individual.
Carmelo Anthony, Dwayne Wade o LeBron James, los tres capitanes de esta escuadra, son la cabeza visible de un conjunto que quiere desterrar el término 'Dream Team' pero que aspira al oro.
El título en Japón es el primer proyecto para un proyecto a tres años cuyo colofón debe ser el oro en los Juegos de Pekín'08. Para ello, es sí, deberán quitarse mañana de su camino a Nowitzki y Alemania.