CADIZ 15 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Federación Española Colegas de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales pidió hoy al Gobierno, a la Liga Profesional de Fútbol (LFP), clubs y todos los colectivos implicados en este deporte medidas contra la violencia, a su juicio "impune", de ciertos sectores que "escondidos" tras el aficionado "que se divierte y defiende sus colores" suponen un "caldo de cultivo homofóbico y discriminatorio" en un deporte, además, donde la homofobia "es evidente".
Colegas celebra entre hoy y mañana en la capital gaditana su ejecutiva nacional, marcada por cuatro grandes temas, la sensibilización en el ámbito rural, el matrimonio gay, la nueva Ley de Identidad para transexuales y la violencia, homofobia e intolerancia en el deporte, especialmente en el fútbol, "reconocidas desgraciadamente por el Consejo General del Deporte", según el presidente nacional de Colegas, Rafael Salazar.
En rueda de prensa, Salazar lamentó que el fútbol "se está convirtiendo en refugio de grupos ultra que no tienen concepto de la diversidad y ejercen la violencia contra colectivos desfavorecidos como pobres, inmigrantes o gays", calificándolos de "peligro real".
La asociación ha mantenido reuniones con subdelegados del Gobierno en toda España --hoy mismo con el de Cádiz, Sebastián Saucedo-- y pedirán a los ministerios de Interior, Educación y Trabajo y Asuntos Sociales "responsables de erradicar la violencia en el fútbol" estar presentes en las políticas que se tomen al respecto. Además, solicitarán citas, con, entre otros, el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, para trasladarles que "hay que empezar a ser claros con los violentos, que no pueden quedar impunes".
A su juicio, "lo preocupante" es que de los "calificativos peyorativos" en los estadios de fútbol "como maricón, ya que somos carne de cañón para estos grupos", después "se pasa a las agresiones y cada vez se arma más hasta eclosionar en violencia".
El presidente de Colegas aclaró que "somos respetuosos con los buenos aficionados pero el problema es que detrás se esconden grupos ultras, skins y neonazis que los clubs potencian lavándose las manos después", ya que "no es sólo cuestión de que en ocasiones haya habido muertes, sino la cantidad de efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado que se movilizan para evitar cualquier incidente".