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Juan Señor durante el Desayuno Deportivo de Europa Press para conmemorar el 40 aniversario del 12-1 a Malta - Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press
Actualizado: jueves, 21 diciembre 2023 8:48

MADRID, 20 Dic. (EUROPA PRESS) -

El exfutbolista Juan Señor, autor del gol que certificó el histórico 12-1 con el que la selección española ganó a Malta y que le dio el billete para la Eurocopa de 1984, afirmó este miércoles que todo el equipo creyó "desde el principio" que se podía lograr la goleada, "un acto de fe que al menos sacó a una sonrisa a millones de españoles en un año tan convulso" en el país.

"Creímos. Soy un ferviente admirador de creer antes de ver y creímos desde el principio. Aquello fue épico porque se sucedió de una manera y fue una alegría, un acto de fe y levantó o al menos sacó una sonrisa a millones de españoles en un año tan convulso", señaló Señor en los Desayunos Deportivos de Europa Press, patrocinados por Unicaja Banco, Loterías y Apuestas del Estado, Vithas y DAZN con motivo del 40 aniversario de aquella histórica goleada que se cumple este jueves 21 de diciembre.

Sobre su gol, no olvida que vio "a alguien gritando" en el campo. Este era el capitán José Antonio Camacho, presente en la charla junto a Paco Buyo, portero aquel día, porque "los aficionados estaban invadiendo el campo y existía la posibilidad de que el partido se suspendiese o repitiese". "Fue un precioso recuerdo de un momento álgido", confesó.

"Soy más amigo de las causalidades que de las casualidades. Compartí con mis compañeros una fe absoluta de que íbamos a dejarnos el alma y que por ocasiones no iba a quedar. Alguno dice que en mi gol hubo un momento de silencio, pero estás en una especie de nube. Fue una emoción enorme, no lo llamaría silencio, fue un estado de júbilo que no se aprecia y por el que te dejas llevar", admitió.

En este sentido, hizo "una mención especial" a la figura del periodista José Ángel De la Casa. "Tuvo las palabras adecuadas, ese día fue un español más que vivió con emoción ese momento y por eso le salió el gallo", afirmó el exinternacional.

Este recordó que "tácticamente era imposible plantear el partido en una pizarra" y que en la primera parte estaban algo 'tocados' por haber marcado "sólo tres goles después de haber creado 10 ocasiones". Pero todo cambió en la segunda debido a "un compendio de situaciones aderezando un estadio emocional que haces que si vas con la adrenalina a tope vas comprobando que puede ser cierto", apuntó.

"El recuerdo que tengo es de llegar al descanso un poco apesadumbrado. En ese momento, reflexionas que podías haber hecho mejor, contextualizas, cada uno lleva su forma de sentirlo, pero es cierto que todo el mundo estuvo en calma unos minutos. No recuerdo quién comenzó o si fue entre todos tras las palabras de Miguel (Muñoz, seleccionador), pero dijimos que si habíamos logrado tantas ocasiones, había que lo mismo en la segunda. Y el porcentaje de acierto fue del 80 por ciento llegando las mismas veces", añadió Señor.

El exjugador del Zaragoza dejó claro que le importaba "muy poco" lo que pudieran pensar "los malteses" de cualquier sospecha que rodease a esa goleada y aseguró que habían visto en el partido de Malta ante Países Bajos de días antes que iban a "ser capaces de generar ocasiones". "No hacían falta limones ni masajes ni nada", aseveró ante las acusaciones del rival de haberles dado algo 'extraño' con una bandeja de limones o de posible dopaje de los españoles.

"El portero no se habría tirado al lado de mi penalti", replicó sobre si podría haber también algún tipo de soborno al guardameta John Bonello. "Nuestra mentalidad competitiva choca con una menos profesional. Era un equipo que hacía tres días le habían metido seis y querían zafarse de esa humillación", remarcó. "Ahora sería más complicado, se ha profesionalizado todo y los equipos son defensivamente mucho mejor, también se vivía de otra manera", puntualizó sobre si sería posible que se viese algo similar en esta época.

Finalmente, elogió la figura de Miguel Muñoz. "Confiaba en mí. Era un míster al que no le hacían falta demasiadas palabras. Nos decía: 'Señores, ustedes son los elegidos por el buen trabajo que hacen en sus equipos, no quieran hacer más'. Eso es un chute de autoestima que a mí ya me sobraba particularmente todo", sentenció.

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