MADRID, 23 DE OCTUBRE (EDIZIONES)
Este fin de semana se juegan las semifinales del Mundial de Rugby. Los partidos enfrentarán a los Pumas (Argentina) frente a los Wallabies (Australia) y a los Springboks (Sudáfrica) frente a los All Blacks (Nueva Zelanda). Partidos de mucha rivalidad que, además, prometen espectáculo. De eso nadie tiene ninguna duda.
Argentina ha dado la sorpresa metiéndose en semifinales y tendrá a un rival potentísimo enfrente. La otra semifinal es ya un clásico. Un partidazo en toda regla. Sudáfrica contra Nueva Zelanda. Uno de los grandes partidos en el mundo del rugby. Uno de los más afamados. Y que cuenta con una anécdota única en el mundo del deporte.
Los protagonistas son Heyneke Meyer, entrenador sudafricano, y Steve Hansen, el entrenador neozelandés. Entre los dos ha surgido una pequeña tradición, y a raíz de ahí, una gran amistad. Esta es la historia:
Se enfrentaron los Springboks contra los All Blacks en el Rugby Championship de 2012, en Dunedin, Nueva Zelanda. Los All Blacks ganaron el partido con un marcador de 21 a 11. Era la primera vez que Heyneke Meyer perdía contra los neozelandeses, y se fue al vestuario, una vez terminado el encuentro, muy decepcionado.
Para sorpresa del entrenador de los Springboks, apareció en el vestuario Steve Hansen. El entrenador neozelandés traía una jarra de cerveza en la mano. Se sentó al lado de Heyneke Meyer, le ofreció la jarra de cerveza y le espetó: “Sé lo que sientes. Sé la presión que tienes. Compartamos una cerveza”. Heyneke Meyer, que no conocía al entrenador de All Blacks, levantó la cabeza, miró a Hansen, y bebió.
La segunda vez que volvieron a enfrentarse, los Springboks sucumbieron de nuevo ante el juego de los All Blacks. Heyneke Meyer, sintiéndose mal por la derrota, quería evitar ir a la cena posterior al partido. Pero, de nuevo, apareció Steve Hansen con otra cerveza en sus manos. Volvieron a compartirla.
Desde ahí surgió una gran amistad. Ambos se tienen un cariño y un respeto mutuo ejemplares, a pesar de la altísima rivalidad.
Tras cinco derrotas consecutivas, con sus respectivas cervezas, Heyneke Meyer le dijo a Steve Hansen: “¿Sabes una cosa, Steve? Tengo ganas de que un día sea yo quien te traiga la cerveza, ya que es el ganador quien la paga”. Pues dicho y hecho. Al sexto partido, los Springboks se impusieron por 27 a 25. Fue en el año 2014. Por supuesto, Steve Hansen estaba esperando su cerveza. Y la tuvo.
Pase lo que pase este fin de semana, la amistad entre estos dos entrenadores perdurará. Y compartirán una cerveza juntos, sea el resultado que sea. Eso sí, ¿quién pagará la cerveza? Esa pregunta solo podrá responderse después del partido.