Actualizado 10/11/2007 20:34 CET

España y Portugal fusionan sus operadores de mercados eléctricos para crear un operador ibérico único

MADRID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Consejo de Ministros aprobó el jueves el proyecto de fusión del operador del mercado eléctrico español, OMEL, con su homólogo portugués, OMIP, para crear un nuevo operador ibérico dominante, que se llamará Operador del Mercado Ibérico (OMI), anunció el ministro de Industria, Joan Clos.

La configuración del nuevo OMI aparece recogida en la modificación del convenio para la integración de los mercados eléctricos de ambos países (Mibel), aprobada hoy por el Gobierno. Este convenio fue firmado en octubre de 2004, y su remodelación permitirá adaptarlo al acuerdo suscrito entre ambos países el pasado 8 de marzo, que establecía un plan para compatibilizar la regulación del sector energético entre ambos Estados.

En el acuerdo se configura también la estructura organizativa de la nueva entidad, con dos sociedades 'holding' y dos sociedades gestoras, la composición del consejo y las limitaciones a la participación de terceros en su capital social.

Fuentes de Industria señalaron a Europa Press que la fusión se realizará mediante tratado internacional y recordaron que desde el pasado mes de julio las empresas portuguesas ya compran en España, mientras que las españolas lo hacían en Portugal desde julio 2006.

OPERADOR DOMINANTE

Con vistas al fomento de la liquidez y competencia en los mercados, el nuevo texto define además reglas comunes para reducir el poder de mercado, al crear el concepto de Operador Dominante Ibérico. Además, explicita la celebración conjunta de subastas virtuales de capacidad (VPP) y subastas para la adquisición de la energía para el suministro a tarifa (CESUR).

INTEGRACIÓN PLENA

Clos subrayó que este acuerdo, junto con un adecuado desarrollo de las infraestructuras de interconexión, permitirá lograr una integración plena y efectiva de ambos sistemas.

Los avances y compromisos adoptados requieren una modificación del llamado Convenio de Santiago con el doble fin de incorporar de manera simultánea al ordenamiento jurídico de ambos países los acuerdos alcanzados en el ámbito político y, en segundo lugar, eliminar eventuales contradicciones que pudieran surgir de la redacción en vigor de dicho Convenio.

El Gobierno recuerda, no obstante, que la "práctica totalidad" de las disposiciones contenidas en esta modificación ya están en vigor en España, en la Ley del Sector Eléctrico o en disposiciones de rango inferior que la desarrollan.

Respecto a la armonización normativa, destaca, entre varias disposiciones, la definición conjunta de un calendario para la entrada en vigor del suministro de último recurso que, en el caso de España, ya está recogido en la Ley del Sector Eléctrico de 1997 desde su modificación por otra Ley de 4 de julio de 2007.

En el texto se refuerza además el mecanismo de coordinación entre los reguladores de ambos países, esto es, entre la CNE española y la ERSE lusa a través del establecimiento de una obligación expresa de información y consulta ante cualquier propuesta normativa unilateral que afecte al Mibel.