BRUSELAS, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los países más industrializados del mundo que forman parte del G-7 se han comprometido este martes a no entablar una guerra de divisas mediante devaluaciones competitivas y a dejar que sea el mercado el que determine el tipo de cambio de sus respectivas monedas.
La declaración conjunta de los ministros de Economía del G-7 -del que forman parte Estados Unidos, Japón, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido- trata de responder a los temores expresados, entre otros, por el Gobierno de París, que ha denunciado que el euro está sobrevalorado debido a "prácticas agresivas" de otros socios.
En particular, las acusaciones se han dirigido al Gobierno y al Banco Central de Japón por tratar de devaluar el yen.
"Nuestras políticas monetarias y presupuestarias han estado y seguirán estando orientadas a cumplir nuestros respectivos objetivos nacionales utilizando instrumentos nacionales, y no tendremos como objetivo los tipos de cambio", aseguran los países del G-7 en su declaración conjunta.
En ella, los ministros de los países más industrializados reafirman además su "compromiso a largo plazo con tipos de cambio determinados por el mercado".
"Estamos de acuerdo de que la volatilidad excesiva y los movimientos desordenados en los tipos de cambio pueden tener efectos negativos para la estabilidad económica y financiera", resalta la declaración.
Los países del G-7 se comprometen finalmente a "seguir consultándose de cerca sobre los mercados de tipos de cambio y cooperar de la manera apropiada".