ATENAS, 21 Ene. (Reuters/EP) -
El Gobierno de Grecia y el Instituto de Finanzas Internacional (IIF) están ultimando las negociaciones para acordar el canje de la deuda helena, clave para la inyección de más ayuda económica y así evitar la bancarrota en marzo.
El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, se ha limitado a confirmar que mañana proseguirán las negociaciones después de más de tres horas de conversaciones durante este viernes en Atenas.
Por su parte, el IIF ha asegurado que las partes implicadas están "aunando" sus fuerzas para ultimar "una participación sin precedentes y voluntaria del sector privado" en el rescate griego, puesto que "es momento de actuar de forma decisiva para concluir un pacto histórico". "El acuerdo contribuirá a la estabilidad económica de Grecia, de la eurozona y de la economía global", ha añadido IIF en un comunicado.
Fuentes cercanas a las negociaciones han afirmado que las dos partes esperan haber dejado este viernes un boceto del pacto preliminar y que las conversaciones se centren en aspectos más técnicos a lo largo de este fin de semana e incluso de la próxima semana. "Todavía hay trabajo que hacer. Las dos partes están haciendo lo que pueden, pero los prestamistas deben dar su consentimiento", han agregado estas fuentes.
No obstante, Atenas quiere apuntalar el acuerdo antes del lunes, día en el que se celebrará la cumbre del Ecofin, donde se reúnen los ministros de Finanzas de los países de la zona euro. Para entonces, se pondrá en marcha todos los trámites y se dará 'luz verde' para que Grecia reciba el nuevo tramo del rescate.
Este canje de la deuda tiene como objetivo recortar su montante en unos 100.000 millones de euros de un total de 350.000 millones de euros. El segundo rescate, condicionado por la promulgación de programas de austeridad y reformas estructurales, se espera que disminuya la deuda griega al 120 por ciento del PIB heleno de un 160 por ciento actual en 2020.
Fuentes presentes en Atenas han sostenido que el comunicado del IIF parece estar dirigido a los principales prestamistas de Grecia, la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en pos de desenmarañar el acuerdo que se está trazando entre bambalinas. De hecho, fuentes del sector bancario han insistido en que "no sabrán nada seguro antes del lunes". El Eurogrupo "estudiará la propuesta" que salga esbozada de estas reuniones y se pronunciarán sobre "si hay acuerdo o no", en cuyo caso "se volverá a la mesa de negociaciones".
EL PAPEL DEL SECTOR PRIVADO
Los tenedores privados de la deuda experimentarán un impacto en sus participaciones de entre un 65 y un 70 por ciento, en base a que los nuevos bonos griegos con 30 años de vencimiento y unos intereses progresivos de un promedio del cuatro por ciento, ha aclarado otra fuente bancaria a Reuters.
También se establecerá un conjunto de bonos a corto plazo para obtener liquidez, que equivaldrían al quince por ciento y que se verían sufragados por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, en sus siglas en inglés), de acuerdo con las dos fuentes bancarias consultadas por Reuters.
Debido a la complejidad de las negociaciones para delimitar la participación del sector privado en el rescate a Grecia, se ha reavivado el temor a una posible bancarrota helena a causa del incumplimiento de los pagos de los intereses de su deuda en marzo, cifrados en unos 14.5000 millones de euros.
En este contexto, "también se espera que (el Banco Central Europeo, BCE) haga un esfuerzo, que podría ser a través de un acuerdo especial, como cabe esperar de un organismo como el BCE", ha añadido fuentes bancarias.
En todo caso, el presidente del IIF, Charles Dallara, concluirá las negociaciones con el Gobierno griego este sábado.
Así pues, Grecia necesita atar este cabo para recibir el nuevo tramo del rescate acordado con la UE y el FMI en octubre y valorado en unos 130.000 millones de euros. Sin embargo, los trámites conllevan semanas de papeleo, por lo que la urgencia para que este acuerdo con los tenedores privados de la deuda se certifique es de vital importancia para evitar el 'default' de Grecia y que, por ende, ahondaría la crisis económica y financiera a nivel global. Al respecto, un responsable de las autoridades helenas ha confesado bajo la condición de anonimato que "el acuerdo debe ser firmado" porque "no queda más tiempo".