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MADRID 18 Ago. (EUROPA PRESS) -
El rendimiento exigido en los mercados de deuda a los bonos soberanos a más largo plazo se ha disparado en las últimas sesiones ante el impacto de la incertidumbre por la inflación y la postura de los bancos centrales, tras expirar el plazo para que Estados Unidos e Irán alcanzasen un acuerdo para resolver su conflicto, así como las crecientes dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, junto con la competencia para la captación de capital derivada de las masivas emisiones de deuda vinculada a la expansión de la IA.
La pasada semana, dos subastas de bonos del Tesoro de Estados Unidos llamaron la atención del mercado después de que la rentabilidad exigida por los inversores para adquirir la deuda soberana estadounidense alcanzase su nivel máximo desde 2007 en el caso de los bonos a 10 años, con un rendimiento del 4,683%, mientras que para la deuda a 30 años se llegó a exigir un 5,216%, la mayor rentabilidad en los últimos 25 años.
En este sentido, la presión sobre el precio de los bonos, que se mueve en sentido opuesto al de la rentabilidad, ha continuado intensificándose durante esta semana y, en el caso del bono del Tesoro de EEUU a 30 años, alcanzaba este martes una rentabilidad máxima del 5,337% en el mercado, la mayor desde 2002; mientras que el interés del bono estadounidense a 20 años escalaba al 5,332%, récord desde 2006; y la del bono a 10 años el 4,748%, en máximos desde 2007.
Al margen de Estados Unidos, la caída en los precios de los bonos soberanos a largo plazo y el repunte paralelo de las rentabilidades también se ha observado en Europa, donde el rendimiento del 'Bund' escalaba hoy por encima del 3,27%, en máximos de 15 años; mientras que la deuda francesa equivalente volvía a niveles de 2008, por encima del 4,12%. De su lado, el bono de Japón a 10 años escalaba a máximos desde 1996, al borde del 2,96%.
Desde JPMorgan Assets Management, Thushka Maharaj y Tyler Bircher, señalan que las correlaciones entre rendimientos y el petróleo han aumentado drásticamente este año, advirtiendo de que, a medida que continúa el conflicto con Irán, aumentan los riesgos de inflación, lo que mantiene a los mercados de bonos muy sensibles a los movimientos del precio del crudo y la posición de los bancos centrales.
Ante el giro más restrictivo de los bancos centrales a nivel mundial, si bien en circunstancias normales los inversores moderarían su apetito por el riesgo, en el contexto actual los analistas apuntan que el aumento de los tipos de interés confirma la solidez de la economía, impulsada por el fortalecimiento de la inversión en IA, mientras que el apoyo fiscal sustenta un consumo elevado, destacando que, en términos generales, "la economía global ha demostrado ser más resistente a las alzas del petróleo de lo que habíamos previsto a principios de año".
Por otra parte, Eiko Sievert, director ejecutivo del sector público y soberano de Scope Ratings, ha advertido de que las finanzas públicas de Estados Unidos dependen cada vez más de la evolución futura de los tipos de interés de la Reserva Federal, ya que la creciente dependencia del Tesoro de las letras a corto plazo (T-bills) contribuye a contener los costes de financiación a corto plazo, pero conlleva un riesgo de refinanciación considerablemente mayor.
"Las tensiones en los mercados financieros, la incertidumbre política o una posible crisis de liquidez podrían provocar un aumento de las rentabilidades de los bonos soberanos, lo que, a su vez, elevaría los costes por intereses incluso en el muy corto plazo", ha comentado, subrayando que las finanzas públicas estadounidenses "son ahora significativamente más vulnerables" a futuros shocks que durante la crisis financiera mundial, cuando la ratio deuda/PIB se situaba en el 65% en 2007, prácticamente la mitad del nivel actual.
De su lado, en declaraciones a la cadena CNBC, Carl Weinberg, fundador de High Frequency Economics, considera que las enormes inyecciones de capital destinadas al desarrollo de la IA también contribuyen al desplome del mercado de bonos, ya que es un dinero que "proviene del mismo 'pool' de ahorros que financia el déficit público, así como la inversión de todas las demás empresas de la economía.
"Normalmente, pensamos en el Gobierno como una especie de hiperprestatario que se endeuda primero y paga lo que sea necesario para obtener el dinero que necesita, y lo que sobra se destina a los pequeños prestatarios", pero con la IA habría surgido un nuevo hiperprestatario, "la empresa colectiva de IA", que están desplazando la inversión de las pequeñas empresas, lo que está elevando los rendimientos de los bonos.
"Y no se trata solo de Estados Unidos, sino de todo el mundo, porque en todas partes se envía dinero a Estados Unidos para financiar esto. Así, la balanza de pagos está restando ahorros a otros países y, por consiguiente, los rendimientos de sus bonos también están aumentando", ha explicado.