El absentismo laboral alcanza un máximo histórico del 7,6% en 2025, con un coste de 59.109 millones

Tasa de absentismo por sector (2019-2025).
Tasa de absentismo por sector (2019-2025).- ADECCO
Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: martes, 14 julio 2026 12:34

Según datos del XV Informe Adecco, que sitúa la tasa del primer trimestre de 2026 también en el 7,6% MADRID 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

El absentismo laboral alcanzó en España su máximo histórico en 2025 al situarse en el 7,6% de las horas pactadas, lo que generó un coste récord de 59.109 millones de euros para la economía nacional (un 11,7% más que el año anterior), debido principalmente al repunte de la incapacidad temporal, según el 'XV Informe Anual Adecco sobre Empresa Saludable y Gestión del Absentismo' publicado por The Adecco Group Institute.

Según el análisis, esta subida se explica por el comportamiento de la incapacidad temporal, componente que representa cerca del 78% de todo el absentismo del país. Este factor asistió en 2025 a su propio máximo histórico tras registrar una tasa del 5,95%.

Así, el coste total de este factor para la economía española casi duplica los 30.171 millones registrados en el año 2019, reflejando tanto el aumento de la tasa como el encarecimiento del coste laboral.

PAÍS VASCO, CANARIAS Y CANTABRIA LIDERAN EL ABSENTISMO NACIONAL

Por comunidades autónomas, el País Vasco, Canarias y Cantabria se situaron a la cabeza del absentismo nacional durante el pasado año, todas ellas con una tasa media del 9,6%. De este grupo, el mayor incremento interanual lo experimentó Cantabria, con un alza de 1,3 puntos porcentuales. Le siguieron Canarias con 0,6 puntos más y el País Vasco con una subida de 0,2 puntos.

En el extremo opuesto, Baleares repitió como la Comunidad Autónoma con menor absentismo laboral con una tasa del 6,2% (+0,3 puntos). Le siguieron en la parte baja la Comunidad de Madrid, con una tasa de ausencias del 6,6% (+0,3 puntos), y La Rioja, con un 6,7% (-0,3 puntos).

Asimismo, el estudio analiza de forma novedosa el impacto del absentismo en términos de coste económico directo por regiones. En este sentido, las comunidades autónomas donde el absentismo tiene un mayor impacto económico son Cataluña, con 11.557 millones de euros; la Comunidad de Madrid, con 10.290 millones; y Andalucía, con 7.410 millones.

Por el contrario, los menores costes se registran en La Rioja, con 332 millones de euros; Cantabria, con 838 millones; y Extremadura, con 839 millones.

EL SECTOR SERVICIOS SOPORTA EL MAYOR COSTE

Si se analizan los datos por sectores productivos, la industria se situó a la cabeza en tasa de absentismo con una media del 8,18%, seguida por los servicios con un 7,62% y la construcción con un 6,25%.

Sin embargo, los servicios concentraron el mayor impacto económico con 45.096,1 millones de euros (+13,12%). La industria supuso un coste de 11.087,9 millones (+16,21%) y la construcción, 2.924,6 millones (+11,04%).

Así, en el conjunto nacional, el coste del absentismo asciende a 59.108,6 millones de euros, lo que supone un incremento del 11,67% respecto al año anterior.

Por divisiones de actividad, la tasa más elevada se dio en "Actividades postales y de correos" con un 13%. Le siguieron "Servicios de edificios y jardinería" (12,5%) y "Actividades de juego y apuestas" (12,2%). En el lado opuesto, las menores tasas se registraron en "Actividades relacionadas con el empleo", con un 3%, y en "Actividades jurídicas y de contabilidad", con un 3,7%.

El director de The Adecco Group Institute, Carlos Arcas, ha señalado que el absentismo exige "mirar más allá de las bajas" al estar motivado por causas profundas como el envejecimiento de la población activa como "algo estructural y no coyuntural", el cuidado de la salud mental de manera reactiva y no preventiva, la saturación sanitaria que alarga los procesos, la exigencia física de ciertos sectores y una coordinación "insuficiente" entre sistema sanitario, mutuas y empresas.

Asimismo, Arcas ha advertido de que esta tasa es fruto de una "interacción compleja" de factores, por lo que reducirla de forma sostenible para mejorar la productividad exigirá "un enfoque integral". Para el directivo, esto pasa necesariamente por incluir reformas en la gestión de los servicios públicos de salud, una mayor coordinación institucional y una apuesta decidida por la prevención y la salud laboral.

LAS BAJAS POR SALUD MENTAL SE DUPLICAN EN CINCO AÑOS

Por otro lado, la salud mental se consolida como uno de los grandes vectores del absentismo, siendo la segunda causa de baja por episodios y la primera por duración media. Estas bajas han crecido un 111% en cinco años.

El informe advierte, además, de que las bajas por trastorno mental duran, de media, "entre dos y cuatro veces más que una baja por causa física", lo que provoca una mayor probabilidad de cronificación del proceso.

El estudio destaca también el crecimiento del 'burnout' como fenómeno de estrés crónico, un problema que gana peso en un momento de transformación digital marcado por la implantación de la inteligencia artificial. Así, el informe apunta que la tecnología puede ayudar, pero también "generar nuevos factores de presión si se implanta sin acompañamiento, formación y una gestión adecuada del cambio".

Asimismo, el documento alerta sobre el presentismo, donde el empleado acude a trabajar pero rinde por debajo de su capacidad por un problema físico o psicológico. En este sentido, el informe sitúa la prevención, la detección temprana, el acompañamiento en la reincorporación y la gestión de los riesgos psicosociales como elementos clave para abordar el fenómeno.

LA TASA SE MANTIENE EN EL 7,6% EN EL INICIO DE 2026

Respecto a la evolución reciente, el estudio aporta un avance correspondiente al primer trimestre de 2026, donde las estimaciones sitúan la tasa previsible de absentismo en España de nuevo en el 7,6%. De esta forma, este indicador disminuiría 0,2 puntos respecto al trimestre anterior, pero aumentaría otros 0,2 puntos frente al mismo periodo del año anterior.

Por último, el estudio recoge novedades legales como la Ley 2/2025, que elimina la extinción automática del contrato por incapacidad permanente y refuerza la necesidad de analizar cada caso desde la adaptación del puesto y la continuidad laboral.

A esta medida se suma el Convenio INSS-Ingesa 2025-2028, orientado a reforzar el control y seguimiento de las bajas de incapacidad temporal ante los máximos históricos registrados.

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