Economía/Laboral.- El primer ministro francés arremete contra las 35 horas de trabajo semanales

Actualizado 31/05/2007 23:01:25 CET

PARÍS, 31 May. (del corresponsal de EUROPA PRESS, Salvador Martínez) -

El jefe de Gobierno francés, François Fillon, lanzó duras críticas contra las 35 horas de trabajo semanales instauradas por el Gobierno socialista de Lionel Jospin en el mitin de campaña por las elecciones legislativas que protagonizó esta tarde-noche en la localidad de Wasquehal, al norte de Francia, a unos siete kilómetros al noroeste de Lille, la capital de la región gala Norte Paso de Calais, cuya alcaldesa, Martine Aubry, fue la ministra de Trabajo del gabinete de Jospin.

"Francia todavía paga el precio de las 35 horas de la señora Aubry, y, sobre todo" el precio "de las condiciones en las que fueron implantadas", proclamó Fillon en su intervención de la tarde noche e hoy.

"Durante cinco años, la señora Aubry ha explicado que hacía falta trabajar menos", insistió Fillon, afirmando que "hoy nosotros afirmamos que no hay nada más honorable que querer ganar, por su trabajo, los medios para hacer realidad los sueños de uno", según los términos con los que el primer ministro hizo alusión al proyecto político de los candidatos de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) a las elecciones legislativas francesas que tendrán lugar los próximos 10 y 17 de junio y con los que Fillon hace campaña.

Consciente de que en la pasada elección presidencial, la región del Norte Paso de Calais, dejó de votar mayoritariamente al candidato de la izquierda para hacerlo a favor del candidato de la UMP y ahora presidente de la República, Nicolas Sarkozy, Fillon criticó duramente la izquierda en general, tras haber arremetido contra Aubry, la ex ministra de Trabajo considerada la 'madre' de las 35 horas.

De este modo, Fillon fue aún más contundente en su mensaje a favor de la creación del empleo y contra las políticas precedentes de la izquierda: "se acabó el racionamiento del trabajo, nuestro objetivo es el pleno empleo".

"Durante cinco años los socialistas financiaron masivamente la reducción del trabajo", afirmó Fillon. Sin embargo, "con mi equipo, vamos a incitar el aumento del tiempo de trabajo porque es la condición" del "relanzamiento del nivel adquisitivo, del crecimiento de la economía francesa" y "del lugar de la economía francesa en la globalización".

En este sentido, al principio de su discurso, Fillon dijo que en "el partido" de la globalización, los franceses "jugamos 60 millones contra 6 000 millones" y "la verdad" es que ese partido "no está perdido", según los términos del jefe de Gobierno francés. Es más, según dijo Fillon, "no habrá decadencia económica de Francia si nos remangamos las mangas".

ROYAL CREE EN UNA "OLA BLANCA" Y NO AZUL COMO LA QUE PREVÉN LOS SONDEOS

Por su parte, Ségolène Royal, la que fuera candidata a la Presidencia de la República del Partido Socialista (PS) francés, implicada también en la campaña por las elecciones legislativas de su partido, señaló en Lyon, ciudad al sur de Francia en la que protagonizó un acto público esta tarde, que no cree en las previsiones de los estudios de opinión que predicen una arrolladora victoria del partido del presidente francés.

Sobre la "ola azul", expresión que hace alusión a los votos masivos que recibiría la UMP los próximos 10 y 17 de junio según los sondeos publicados hasta hoy, Royal dijo que "no necesitamos una ola azul sino una ola blanca, una ola de todos los ciudadanos y de todas las conciencias".

Consciente del efecto desmovilizador de su amplia derrota frente a Nicolas Sarkozy en la segunda y decisiva vuelta de la elección presidencial -- en la que perdió por tres puntos de diferencia -- Royal lanzó desde la tribuna instalada en Lyon: "¡Movilizaos!".

Ségolène Royal también llamó a "quienes han votado por mí a que voten los candidatos socialistas en las elecciones legislativas" porque, según ella, hace falta "una oposición" en la Asamblea Nacional, "fuerte, vigilante e imaginativa" que impida "una profundización de las desigualdades" propuesta por Sarkozy.