RSC.- Los ecologistas exigen a Cadbury Schweppes que garantice que obtiene de sus proveedores aceite de palma sostenible

Un informe de ISIS Asset Management denunciaba recientemente que pocas multinacionales conocen el origen de su aceite de palma

Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: martes, 1 junio 2004 13:24

MADRID, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -

La organización ecologista Friends of the Earth ha exigido a la multinacional británica Cadbury Schweppes, el mayor fabricante de chocolantes del mundo, que garantice que el aceite de palma que compra a sus proveedores procede de plantaciones sostenibles.

Los activistas ecologistas aprovecharon la junta general de la semana pasada para concentrarse frente a la sede de la compañía en Londres, y entregar a los accionistas tabletas de chocolate con lemas mensajes relativos a la deforestación, la contaminación o los derechos laborales.

De esta forma, Friends of the Earth pretende concienciar a los accionistas de la empresa sobre la responsabilidad de la compañía a la hora de asegurar que sus proveedores no destruyen selvas tropicales y bosques primarios para cultivas la palma, que las comunidades locales son consultadas y tenidas en cuenta, y que los derechos de los trabajadores son respetados.

Según informa la ONG, Cadbury Schweppes aseguró compartir las preocupaciones de los ecologistas acerca de la sostenibilidad de su aceite de palma, apuntando en todo caso que utiliza poco este producto en la fabricación de sus chocolates --se utiliza como conservante--, en menos de un 0,01 por ciento de su producción.

De todas formas, la compañía aseguró que en estos momentos está trabajando con sus proveedores "para establecer de qué forma pueden cumplir con nuestros requerimientos éticos", un compromiso por el que también trabaja desde la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible.

El aceite de palma, procedente del fruto de un tipo de palmera parecida al cocotero, tiene múltiples utilidades, desde la alimentación a los cosméticos, pasando por los detergentes y los productos químicos. La demanda mundial se eleva a unos 22,5 millones de toneladas al año, y se ha convertido en el aceite comestible más comerciado en el mundo; la demanda podría duplicarse en 2020.

POCO CONTROL DE LA CADENA

En un informe publicado el pasado enero, la gestora británica de fondos de inversión socialmente responsable ISIS Asset Management denunciaba que pocas multinacionales controlan si el aceite de palma que utilizan para sus productos (alimentación, cosméticos, detergentes) proceden de explotaciones sostenibles y respetuosas con el Medio Ambiente.

"Pocas multinacionales son capaces de trazar el origen de su aceite de palma a través de su cadena de suministro" para confirmar las condiciones de su producción, afirmaba ISIS, tras entrevistar a 24 grandes empresas, entre ellas Colgate-Palmolive, Cadbury Schweppes, Compass Group, Procter & Gamble, Unilever, Body Shop o Marks & Spencer.

Más concretamente, el estudio ponía de manifiesto que, si bien el 67 por ciento de las compañías consultadas aseguraba controlar los riesgos del impacto ecológico de sus cadenas de proveedores de forma "adecuada", un 83 por ciento no era capaz de precisar la procedencia de sus aceites de palma. "Pocas podían remontarse hasta un país concreto y menos aún hasta una plantación determinada", afirmaba.

ISIS apuntaba que, en la mayor parte de los casos, las promesas de estas empresas en materia de sostenibilidad son "demasiado generales y escasas" y no presentan métodos, independientes o no, de verificación. De hecho, algunos se limitaban a nombrar un país, asegurando de forma errónea que toda la producción de esa nacionalidad es sostenible.

El informe 'Nuevos riesgos en las viejas cadenas de suministro: ¿De dónde procede su su aceite de palma?' aseguraba que sólo una pequeña parte de este producto puede considerarse sostenible. La realidad es que "la mayoría" de la producción se consigue a costa de destruir bosques y desplazar comunidades indígenas.

No obstante, ISIS destacaba que algunas empresas sí tienen la situación bajo control en términos generales, como es el caso de Cadbury Schweppes y Compass Group, que son capaces de precisar quiénes son sus proveedores. También obtuvieron buenos resultados en la encuesta Unilever, Body Shop y Marks & Spencer, conocidos por sus programas en favor del desarrollo sostenible.

Como punto positivo, ISIS destacaba también el hecho de que un 21 por ciento de las empresas consultadas contaban con políticas desarrolladas o en proceso en materia de proveedores de aceite de palma; tres de estas compañías han lanzado estas iniciativas aun estando convencidas de su buena gestión ética.

Como soluciones, la gestora de fondos recomendaba a las empresas que pasaran "a la acción" por la vía del diálogo, precisamente mediante la adhesión a la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible, iniciativa promovida por la organización ecologista World Wide Fund (WWF) en cooperación con empresas como Unilever y Body Shop.

Contenido patrocinado