WASHINGTON 10 Mar. (EP/AP) -
La compañía estatal Dubai Ports World ha decidido sorpresivamente abandonar su plan de hacerse con las operaciones en seis puestos estadounidenses, con lo que evita un enfrentamiento en año electoral entre el presidente de EEUU, George Bush, y el Congreso, controlado por los Republicanos.
"DP World transferirá completamente las operaciones en EEUU a una entidad estadounidense", anunció el principal ejecutivo de la compañía, Edward Bilkey, en una declaración sorpresa, que alivió al Capitolio y a la Casa Blanca. No quedó claro qué compañía americana se hará con las operaciones portuarias.
El anuncio de la compañía dio al presidente Bush una salida. Ahora no tiene que echarse atrás tras su apoyo incondicional a la compañía, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, o dividir más a su partido con un veto por un asunto relacionado con el terrorismo.
"Proporciona una salida para resolver el asunto", señaló Scott McClellan, secretario de prensa de la Casa Blanca. "Tenemos una intensa relación con los Emiratos Árabes Unidos y una buena colaboración en la lucha global contra el terrorismo".
Funcionarios de la administración expresaron su sorpresa con este resultado. Representantes de la Casa Blanca dijeron que la decisión era el fruto de conversaciones entre el Congreso y la compañía, y que funcionarios superiores de la administración no estaban directamente implicados en las conversaciones.
El senador John Warner declaró que "niveles superiores de ambos gobiernos" habían trabajado en ese sentido, incluido el Primer Ministro de los Emiratos Árabes Unidos y emir de Dubai, Sheik Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, quien advirtió al grupo de que éste era el rumbo adecuado. La declaración de DP World indicó que Sheik Mohammed tomó la decisión.
Hora después de que líderes del Congreso hicieran su advertencia, Warner, presidente del comité de las Fuerzas Armadas del Senado, leyó el anuncio de la compañía.
No quedó claró cómo actuaría a continuación la compañía. En todo caso, Bilkey dijo que su anuncio estaba "basado en el hecho de que DP World no sufriría pérdidas económicas".
Incluso los críticos con el acuerdo expresaron un optimismo cauto sobre que la reacción de DP World sofocaría la controversia en torno al plan de la compañía de asumir algunos contratos de arrendamiento de terminales en seis importantes puertos del país dirigidos por la compañía londinense que ha adquirido.
El jueves la compañía cerró la compra por 6.800 millones de dólares de Peninsular & Oriental Steam Navigation, la firma británica que a través de una filial estadounidense dirige importantes operaciones portuarias en Nueva York, Nueva Jersey, Baltimore, Nueva Orleans, Miami y Filadelfia. También desempeña un papel menor en actividades en otros 16 puertos americanos.
El plan desencadenó una tormenta política en EEUU, aunque las operaciones de la compañía en EEUU eran sólo una pequeña parte de la transacción global.
Los republicanos denunciaron el plan, furiosos de haberse enterado de él por la prensa en lugar de por la administración. Alegaron la preocupación por el hecho de que una compañía de un gobierno extranjero supervisara las operaciones en puertos del país ya vulnerables a ataques terroristas. También los demócratas quisieron que se detuviera la operación y pidieron que se votara en el Senado.