MADRID, 18 Nov. (EUROPA PRESS) -
El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero,
propuso hoy que los Presupuestos Generales del Estado contemplen un
límite del gasto del 40 por ciento del PIB -porcentaje que calificó
de "suficiente"-, más un incremento de acuerdo con el crecimiento
nominal de la economía española.
Igualmente, Zapatero señaló que la gestión publica debe estar
basada en lo que denominó la "excelencia del gasto" y, para ello,
apeló a la necesidad de crear una oficina presupuestaria en el
Congreso, que controle el gasto público, así como el establecimiento
de una agencia de evaluación de las políticas públicas y de un comité
de expertos en la Presidencia del Gobierno que evalúe la política
presupuestaria.
El líder del PSOE afirmó que el modelo económico del Gobierno
"está agotado" porque se ha basadado en factores "transitorios,
excepcionales e irrepetibles" y le acusó de aprovecharse de la
favorable coyuntura internacional para llevar a cabo una "pereza
reformista".
Durante su conferencia en las jornadas de "The Economist" sobre
"El crecimiento económico de España: la competitividad como rento
esencial a medio plazo", el líder de la oposición, que eludió basar
su discurso en un "rosario de críticas" al Gobierno para no hacerlo
"interminable", sí quiso aprovechar la ocasión para denunciar que el
Ejecutivo de José María Aznar se ha "despreocupado de los problemas"
de los españoles y ha confundido "dejar de hacer con no hacer nada".
Frente a esta actitud, Zapatero propuso un modelo económico basado
en la productividad con empleo "estable y flexible", en la
"excelencia del gasto público", el fomento de la competencia de los
mercados, la transparencia de la gestión gubernamental y el
incremento de la presencia de las inversiones españolas en el
exterior. El "nuevo modelo" anunciado por el líder de la oposición
pasa también por solucionar los principales problemas de la economía
española, que son, a su juicio, la inflación, la insuficiencia
tecnológica, la falta de competitividad y la "baja calidad" de la
superestructura económica y organizativa.
Tras realizar esta pequeña introducción, el secretario general del
PSOE entró de lleno a desgranar, uno por uno, los que son, en su
opinión, los principales problemas que padece la economía española,
haciendo especial hincapié en su falta de competitividad. En
concreto, mencionó que en 1998 España ocupaba el lugar 22 en el
Indice de Competitividad Internacional, mientras que ahora ha bajado
al 25 por "el mosaico regulatario autonómico, la rigidez del mercado
del suelo o las tensiones inflacionistas".
Para Zapatero, esta falta de competitividad de la economía
española es una muestra más de que el modelo económico del Gobierno
"está agotado", debido, entre otras cosas, a que se ha basado en un
crecimiento del empleo precario, de la demanda coyuntural y sin
incremento de la inversión productiva y de la moderación salarial
"conseguida a costa de una inmigración desordenada y de jóvenes con
remuneraciones bajas y horarios excesivos".
MODERACION SALARIAL FRENTE A INFLACION.
En este punto, indicó que los trabajadores han aportado moderación
salarial, mientras que el Ejecutivo ha "fallado a la sociedad" por el
descontrol de la inflación, "que se come la reta de los
trabajadores". "El crecimiento económico del Gobierno está agotado
porque se ha basado en factores transitorios y no ha sido capaz de
incrementar el potencial de la economía española", subrayó Zapatero,
que añadió que el promedio de crecimiento de España con el PP ha sido
"mediocre"·
El escaso incremento de la productividad fue otro de los
argumentos esgrimidos por Zapatero para justificar que la política
económica del Ejecutivo no es la que necesita la sociedad española.
Así, insisitó en que entre 1998 y 1996 la productividad de la
economía española creció un 1,9 por ciento, mientras que con el
Gobierno del PP ha crecido sólo el 0,6 por ciento, "uno de los
incrementos más bajos de Europa". En este contexto, Zapatero resumió
en dos los ingredientes que son necesarios para incrementar la
productividad de la economía española sin destruir empleo: el aumento
del "stock" de capital por empleado y la inversión en I+D y en nuevas
tecnologías.
Junto a este crecimiento de la productividad, el jefe de la
oposición hizo especial hincapié en la necesidad de modificar la
política presupuestaria del Gobierno. En primer lugar, defendió la
indea de la estabilidad presupuestaria, pero subrayó la importancia
de hablar antes de cómo se gasta que de los impuestos, y recordó que
el equilibrio presupuestario "no tiene un claro color ideológico",
porque ejemplos hay "en la derecha y en la izquierda".
Por ello, insistió en que la reforma que plantea el PSOE debe
empezar por hacer un planteamiento sobre el gasto público y defender
la estabilidad presupuestaria pero "sin fundamentalismos", ya que no
se trata, en opinión de Zapatero, de un "objetivo en sí mismo", pese
al "culto numérico del PP, que denota su falta de programa
económico".
En materia de política impositiva, defendió una presión fiscal
estable mediante una redistribución de la renta a través del gasto
público y no mediante los impuestos, al tiempo que abogó por un marco
legal también estable para evitar "miles de cambios legislativos" y
por una reforma fiscal "profunda".
En este sentido, se refirió a la reforma del IRPF que entrará en
vigor el año próximo y la calificó de "electoralista", al tiempo que
recordó que la rebaja de la anterior del impuesto "se ha deshecho en
2001 y 2002" por no actualizar la tarifa y los mínimos personales
según la inflación.
Zapatero dedicó también parte de su discurso a hablar de la
inflación, de la que dijo que "no ha hecho más que escalar" desde que
gobierna el PP. En su opinión, "lo más preocupante" es que el repunte
de la inflación este año está coincidiendo con la desaceleración
económica, por lo que está afectando, especialmente, a las rentas más
bajas y está dañando la competitividad de la economía.
INFLACION: RECONOCER EL PROBLEMA.
Ante este aumento de los precios, el jefe de la oposición propuso
que el Gobierno debe empezar por "reconocer" el problema y aceptarlo,
sin "echar la culpa a ciertos sectores", explicar a la sociedad
española que es "un mal indeseable", recuperar la "credibilidad" con
un objetivo de inflación "creíble y alcanzable", flexibilizar los
mercados más cerrados a la competencia y llevar a cabo una política
presupuestaria orientada a la oferta y a la productividad.
Finalmente, Zapatero mencionó tres problemas de la economía
española que, en opinión del PSOE, no forman parte del debate
público, como son la ampliación de la UE y sus consecuencias
económicas, la caída de la cuota mundial de las exportaciones
españolas desde 1996 y la caída de la calidad del turismo. Del
primero de ellos, señaló que el Gobierno se "ha olvidado", pese a que
se trata de uno de los países europeos que menos exportan en los
estados del Este, circunstancia clave, a su juicio, para salir
beneficiado de dicha ampliación.
Zapatero no quiso concluir su intervención sin aprovechar la
presencia en la mesa de oradores del vicepresidente de SEPI, Pablo
Olivera, para afirmar que el proceso de privatizaciones "no ha sido
transparente ni ha respondido al buen gobierno del Gobierno", lo que
"antes o depués" hará daño a la credibilidad de la economía española.
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18-Nov-2002 13:09:50
(EUROPA PRESS)
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