Segunda edición de la Mesa del Hambre de Manos Unidas. - MANOS UNIDAS
MADRID 14 Oct. (EUROPA PRESS) -
Manos Unidas ha reclamado que el derecho a la alimentación sea "una prioridad" para "construir la paz". Así lo pidió este martes durante la celebración de su segunda Mesa del Hambre, en la que distintos especialistas debatieron sobre cómo los conflictos "destruyen" los sistemas alimentarios y "agravan las crisis" en las comunidades más vulnerables.
"Garantizar el derecho a la alimentación es una condición indispensable para vivir con dignidad, avanzar en justicia y construir la paz. Por eso, hacemos un llamamiento a las instituciones, a la comunidad internacional y a la ciudadanía para reforzar su compromiso y traducirlo en acciones concretas. El hambre es evitable: no podemos aceptar que siga siendo una realidad para millones de personas", ha subrayado la presidenta de Manos Unidas, Cecilia Pilar.
En el encuentro, organizado bajo el lema 'Alimentando la paz. Hambre, conflictos y derecho a la alimentación' y celebrado en la Fundación Botín con motivo del Día Mundial de la Alimentación, Manos Unidas recordó que 645 millones de personas padecen hambre en el mundo, el 7,8% de la población mundial, y que 266 millones de personas afrontan niveles altos de inseguridad alimentaria aguda en 47 países y territorios, confirmándose por primera vez hambrunas en dos territorios en un mismo año, en partes de Gaza y Sudán.
"Los avances frente al hambre siguen siendo insuficientes y los conflictos agravan las crisis alimentarias. Las guerras desplazan a la población y destruyen sus medios de vida, con consecuencias que perduran más allá de los combates. A su vez, el hambre, la exclusión y la falta de oportunidades alimentan tensiones e inestabilidad", afirmó el coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, Fidèle Podga.
Durante el encuentro, se celebraron dos mesas redondas, la primera de ellas titulada 'Los conflictos del hambre', que contó con la participación de la gestora de emergencias de Médicos Sin Fronteras y enfermera del Hospital Gregorio Marañón, Esperanza Santos; el reportero gráfico especializado en conflictos Miguel Ángel de la Fuente y el coordinador del Centre Delàs, Jordi Calvo.
"No podemos criminalizar a quienes huyen del hambre y las guerras", sostuvo Jordi Calvo, al tiempo que Miguel Ángel de la Fuente advirtió de que "el hambre también es un arma de guerra. Por su parte, Esperanza Santos añadió que "lo peor son las consecuencias sobre la infancia y los problemas de salud mental que se derivan", así como "el hambre y la pobreza que acompañan a esos niños durante generaciones".
Mientras, en la segunda mesa, titulada 'Del diagnóstico a la acción: construir la paz desde el derecho a la alimentación', el profesor emérito de Relaciones Internacionales de la UAB, Rafael Grasa, la subdirectora de Transición Ecológica, Agua y Lucha contra el Hambre de la AECID, Emma Orejudo, y la directora de Enraíza Derechos, María González, centraron el debate en las causas múltiples y estructurales del hambre.
Así, Grasa apuntó que "todo fenómeno social, sea la guerra o el hambre, nunca tiene una única causa" y subrayó que hay que "identificar dónde pueden incidir las políticas públicas". Mientras, María González precisó que "el hambre no es un accidente irremediable ni un problema de escasez de alimentos" sino "una violación de un derecho humano evitable"; y Orejudo destacó que "el acceso a una alimentación adecuada es un derecho humano universal".