Actualizado 08/12/2008 13:05 CET

La recuperación de un niño desnutrido cuesta "sólo" 40 euros, según Médicos Sin Fronteras

Los alimentos listos para usar podrían acabar con la saturación de los hospitales en el África subsahariana y el sur de Asia

MADRID, 8 Dic. (EUROPA PRESS) -

El coste del tratamiento con alimentos terapéuticos listos para usar (RUTF, por sus siglas en inglés) en la lucha contra la desnutrición infantil es de "sólo" 40 euros por niño, según las estimaciones de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), cuya acción logró salvar el año pasado a 150.000 menores de un problema que actualmente pone "en peligro de muerte" a 20 millones de niños.

Tal y como explicó en una entrevista a Europa Press el responsable de Relaciones Institucionales de MSF, Carlos Ugarte, 10.000 niños mueren al día por diarreas o enfermedades respiratorias causadas por desnutrición aguda severa y, en vista de las cifras, la labor de las ONG no es suficiente para hacer frente a esta emergencia humanitaria.

Por eso, Ugarte insta a los gobiernos a poner en marcha "una serie de medidas específicas" para atajar unos niveles de mortalidad en el África subsahariana y el sur de Asia que, a su juicio, son "fácilmente evitables". El primer paso es conseguir que "la ayuda humanitaria se haga con criterio", es decir, que se tengan en cuenta las necesidades nutricionales de los más pequeños. El segundo paso consistiría en firmar un convenio de colaboración para formar a personal autóctono que se encargue de hacer el seguimiento de la malnutrición en sus comunidades.

En relación al tipo de alimentos que reciben los países en vías de desarrollo, Ugarte remarcó que "un niño es distinto de un adulto", por tanto, los nutrientes que necesita son diferentes. La mayoría de los víveres que se envían a los 'puntos calientes' de la desnutrición, como el Sahel o el el Cuerno de África, se componen de harinas de origen vegetal (maíz o trigo enriquecido con soja), sin ningún elemento lácteo o de procedencia animal, que son precisamente los componentes que demanda el organismo en los primeros años de vida.

ALIMENTOS DE ORIGEN ANIMAL

"Si a un crío en esta fase, en lugar de darle una alimentación basada en yogures, huevos, carne o pollo, le das harinas vegetales, le llenas la tripa, pero no lo nutres", comentó Ugarte. Por este motivo, el menor entra en una etapa llamada 'consunción', en la que el propio cuerpo busca en sí mismo los nutrientes que no encuentra por dieta, de forma que se autoconsume.

Este hecho determina el grado de desnutrición agudo, moderado o severo, que pueda sufrir el niño. En este último caso, Ugarte señala que, de seguir con vida, el pequeño podría desarrollar una serie de malformaciones entre los seis meses y los dos años (períodos de crecimiento muy rápido) que afectan al sistema inmunológico y al cerebro.

Más allá de la cooperación internacional, el panorama no mejora con la actual crisis alimentaria, puesto que las madres se ven obligadas a elegir entre "comprar leche o huevos para el niño, más caros, o arroz o maíz para toda la familia". "Lógicamente, escogen lo segundo", afirmó el cooperante.

UN TRATAMIENTO "REVOLUCIONARIO"

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la desnutrición infantil es la primera causa de muerte en los niños menores de cinco años. Con todo, esta situación podría cambiar gracias a los alimentos terapéuticos listos para usar o RUTF, una fórmula "revolucionaria" que permite el tratamiento a nivel ambulatorio en los hogares, por lo que se liberan camas en los hospitales para tratar otras dolencias como la malaria.

Con unos ratios de efectividad del 90 por ciento, MSF indica que con los RUTF puede tratar a "10 veces más niños desnutridos que con el procedimiento tradicional" y, lo que es más importante, involucran a las madres en la curación de sus hijos.

Empaquetadas en sobres individuales envasados al vacío, estas pastas compuestas de leche en polvo, azúcar, mantequilla de cacahuete, aceite vegetal, vitaminas y sales minerales, constituyen una verdadera 'bomba energética', con un aporte de 500 calorías. Tanto es así, que el resultado es "bestial" tras un mes y medio de tratamiento, el máximo estimado para los casos más graves.

"Con tal de que las madres den a sus hijos tres sobres al día, la dosis para el peor de los casos, no te puedes imaginar el cambio que se produce en sólo seis semanas. De ser un niño con la mirada perdida pasa a ser un niño normal con ganas de bromas", relató Ugarte.

El coste total de un tratamiento de mes y medio y doce kilos de producto asciende a 40 euros, aunque puede ser menos dependiendo del grado de desnutrición. Y podría ser menor aún "si los gobiernos de los países ricos apoyasen a los que están en vías de desarrollo para que los RUTF se produzcan a nivel local".

PRODUCCIÓN A NIVEL LOCAL

Para Ugarte, la sencillez de la materias primas (en la que no existen disputas por las patentes, al contrario que con los medicamentos) favorece el desarrollo de las economías locales a la vez que abarata los costes de producción, ya que se eliminan los gastos de transporte. Ante este panorama, los países se encontrarían en posición de afrontar la desnutrición con sus propios recursos.

Sin embargo, para que se llegue a esta situación modelo "la máquina necesita echar a andar", comentó el portavoz de MSF, pensando, otra vez, en la cooperación internacional de los países. "En la medida en que los grandes donantes apuesten por este tipo de tratamientos, los productores de Níger o Etiopía hallarán la demanda suficiente para montar fábricas". En la actualidad, sólo reciben los RUTF el 3 por ciento de los 20 millones de niños que los necesitan, y, en gran parte, gracias a la ayuda de las ONG.