Producir un kilo de coltán le cuesta la vida a dos personas en el Congo, según ONG

Entidades de Iglesia denuncian la "historia de sangre" que se esconde tras los teléfonos móviles
CÁRITAS
Publicado 05/06/2019 18:00:35CET

   MADRID, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Las entidades que impulsan la campaña 'Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza' y que promueven la iniciativa 'Enlázate por la Justicia' (Cáritas, CEDIS, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES) denuncian "la historia de sangre que se esconde tras los teléfonos móviles", con motivo de la celebración, este miércoles 5 de junio, del Día Mundial del Medio Ambiente.

   "¿Sabías que producir un kilo de coltán, un mineral indispensable para fabricar teléfonos móviles, le cuesta la vida a dos personas en la República Democrática del Congo?", plantean las entidades de la Iglesia.

   En concreto, explican que los móviles tienen "importantes costes sociales y medioambientales". "Un móvil estándar contiene entre 500 y 1.000 componentes distintos. La extracción y procesamiento de estos componentes generan unos 75 kilos de desperdicios por teléfono. Algunos de estos elementos son recursos caros y escasos, y están relacionados con abusos sociales y medioambientales", señalan.

   Además, advierten de que el impacto ambiental de la producción de smartphones es "tan alto que para compensar las emisiones de gases efecto invernadero se tendría que usar cada dispositivo entre 33 y 89 años". Sin embargo, precisan que en Europa se renuevan cada año alrededor del 40% del parque de móviles existentes, lo que suponen unos 18 millones de móviles sólo en España.

   "Poco parecen preocuparnos los impactos a largo plazo de la eliminación de esta basura tecnológica, un problema global que se hace patente en las exportaciones de aparatos electrónicos usados a terceros países, especialmente de Asia y África, que no están preparados para la gestión de estos desechos", avisan.

   Los impulsores de la campaña 'Enlázate por la Justicia' ponen el acento, también, en la "brecha digital" que conlleva el uso del smartphone, al convertirse en "un indicador más de la diferenciación social" entre los "ricos en información, capaces de acceder sin limitaciones geográficas o económicas a las redes móviles de internet" y los africanos que, aunque tienen teléfonos móviles están "lejos todavía de procurar un acceso mayoritario a la red".

   En la actualidad, el 35,9 por ciento de los ciudadanos africanos cuentan con acceso a Internet, frente al 86,6 por ciento de los europeos y un 89,1 por ciento de los norteamericanos.

   La entidades ponen el ejemplo de la comunidad de Manguredjipa, en el territorio de Lubero de la provincia de Kivu Norte, de la República Democrática del Congo, un país muy rico en recursos naturales, que está en el "ojo del huracán" al ser una región productora de cobalto, cobre, uranio, oro, diamantes, casiterita y coltán.

   La explotación y el contrabando de este último se debe a la enorme demanda internacional de productos electrónicos, especialmente de la tecnología móvil, en la que es imprescindible el tantalio, que se extrae del ya citado coltán. El 80% de las reservas mundiales de este mineral se encuentran en el este del Congo y su explotación está ligada a la violación de derechos humanos, la destrucción del medio ambiente y la financiación de los conflictos existentes en la región, explican.

   Por otro lado, exponen el caso de Agbogbloshie, un barrio de Accra, la capital de Ghana, en el que viven unas 40.000 personas bajo condiciones de extrema pobreza y que desde hace una década, es uno de los cementerios de basura electrónica procedente de Europa y Norteamérica más grandes del mundo.

   Este lugar se considera uno de los lugares más contaminado del continente africano, principalmente por metales como plomo, berilio, cadmio o mercurio. Un estudio de la ONU en el 2014 reflejó que en Agbogbloshie la concentración de plomo en el suelo llega a superar mil veces el nivel máximo de tolerancia. Familias enteras, incluidos niños y niñas, trabajan 12 horas al día en este vertedero, un oficio en el que ganan más de dos euros al día, que duplica el salario mínimo en el país.

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