Sobrevivir al suicidio de un ser querido

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Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 19 septiembre 2018 12:27

   MADRID, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Hace tres años y siete meses de la tarde en la que Carlos y Olga descubrieron que su hija de 18 años se había suicidado. Su vida quedó "devastada" y llena de interrogantes que no pueden contestar porque Ariadna "se llevó todas las respuestas". Estaba en segundo de Bachillerato, quería estudiar la carrera en Italia y era una persona "cargada de curiosidad".

   "En el momento que Ariadna se va nos planteamos muchísimos interrogantes: Qué no vimos, qué hicimos mal, qué no le supimos aconsejar. ¿Y si le hubiéramos cogido esa llamada?", confiesa la madre.

   Todo ello forma parte de la culpabilidad, un sentimiento que "no te deja avanzar", en palabras de estos padres, y contra el que han luchado desde entonces. "Lo que en ese momento no sabíamos es que hicimos todo lo que supimos", asegura Carlos.

   Desde que se fue su hija, el matrimonio ha plantado cara al suicidio y ahora sabe que el dolor que sintió Ariadna es "tan insoportable" que en el momento de la decisión "no vio otra salida" y que lo que les escribió en la carta que les dejó "es cierto": Ocultó cualquier detalle que revelara que estaba pensando en suicidarse para evitar hacerles daño.

   "Hablar salva vidas. El tabú, el oscurantismo, el silencio... El silencio es lo que mata", apunta Olga, que recuerda que hay personas que viven ocultas, incapaces de hablar y familiares que no saben a quién acudir.

   Ambos coinciden en que la "única solución" pasa por dejar de bajar la voz cuando se habla de alguien que se ha quitado la vida, por conocer las causas de estas acciones, y por apoyar a los familiares de las personas que ya no están.

SEÑALES

   Existen señales para detectar si alguien está pensando en terminar con su vida, como cortes recientes en los brazos, frases de desánimo, cambios repentinos de conducta o despedidas a seres queridos, según Red Aipis y Madrid Salud, que recomiendan acudir a un especialista si se observan estas conductas.

   "En ese momento no sabíamos nada acerca del suicidio", reconoce Carlos.

   Ariadna les contó en noviembre de 2014 que no se encontraba bien y fueron al médico de cabecera que le recetó antidepresivos. Todo terminó dos meses después. Fue una de las 3.600 personas que se suicidaron en el año 2015 en España y una de las 10 que lo hicieron el mismo 24 de enero.

   Carlos y Olga son 'supervivientes', nombre que se les da a las personas que han perdido a un ser querido por suicidio. Ahora pueden "comer, dormir y reír a veces" después de pasar un año "sonámbulos, literalmente".

   El matrimonio se ha apoyado en psicólogos y psiquiatras, pero sobre todo ha encontrado una salida colaborando con Red Aipis para ayudar a personas que, como ellos, han sufrido una pérdida de este tipo.

   Estos padres han conseguido empezar a vivir superando poco a poco las etapas del duelo por la muerte de su hija que les "cambió por completo la vida".

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