MADRID 20 Jun. (EUROPA PRESS) -
El ingeniero electrónico Carver Mead, que tiene más de ochenta inventos patentados y ha fundado una veintena de empresas, ha señalado que los investigadores que no tienen contacto con el mundo comercial "se arriesgan a quedar obsoletos" y, a su juicio, "pierden muchas oportunidades". Para Mead, la investigación básica es "absolutamente esencial para el éxito económico" y la considera la "mejor fórmula" para convertir en innovación y desarrollo los resultados de laboratorio.
Mead ha explicado que para traducir los resultados científicos en desarrollo económico las dos partes interesadas, los investigadores y los empresarios, deben tener "una importante relación simbiótica". Del mismo modo, ha precisado que, para que esto ocurra deben darse "las condiciones adecuadas" y una de ellas tiene que ver con la mentalidad de ambos mundos.
"En Estados Unidos sufrimos desde hace tiempo una gran separación entre investigadores y empresarios. En el fondo estaba la vieja idea de que las empresas de nueva creación no tienen que ver con la investigación pura porque su objetivo es ganar dinero, así que no merecen la dedicación de auténticos investigadores", ha explicado.
A su juicio, para los académicos "es mucho más peligroso no tener contacto con el mundo comercial real, porque pierden oportunidades de hacer ciencia fundamental que se genera en el contexto de las tecnologías emergentes".
En cuanto a los empresarios, Mead ha indicado que deben "tener claro que la inversión en ciencia es necesaria". Así, aunque puntualiza que, probablemente, la inversión en investigación básica de las grandes compañías no crea ganancias paara esas empresas en particular, los laboratorios pueden desarrollar muchos productos muy importantes.
"La mejor fórmula para traducir ciencia en desarrollo es que las grandes compañías compren empresas pequeñas surgidas de la ciencia que se hace en las universidades y que hayan demostrados esa tecnología en el mercado. El mecanismo es muy eficiente para todos los implicados", ha apuntado.
SIN PREDICCIONES DE ÉXITO
Este sector es para Mead un "camino difícil" porque no hay indicadores que aseguren que una nueva tecnología triunfará. El investigador ha explicado que no conoce "ningún método fiable para hacer estas predicciones" y ha apuntado que los éxitos grandes, actualmente, sólo se producen en áreas en las que el mercado no existía realmente.
De hecho, Mead reconoce que no siempre ha acertado a la hora de predecir el éxito de sus tecnologías. "Algunas han tardado más de 20 años en dar sus frutos", ha explicado. Por eso aconseja a los emprendedores que se "preparen para las críticas", que "aprendan de sus errores" y que "sigan adelante" con sus objetivos. "Si fallas habrá otra oportunidad de éxito y tras el triunfo hay que ayudar a los innovadores que vienen detrás", ha señalado.
En este sentido, ha señalado que conoce a jóvenes exitosos como los creadores de las redes sociales Facebook o Twitter, a quienes el éxito les llegó "demasiado pronto". Aunque Mead ha alabado la actitud de estos emprendedores a los que ha calificado de "personas humildes", el investigador cree que este tipo de "enriquecimiento repentino" puede que en otras personas les lleve directos al fracaso.
Para futuros empresarios, Mead ha apuntado que la clave es que sean conscientes de que su innovación es trabajo pero "también tiene un punto de suerte". "Un producto que es bueno también depende en la 'suerte' del momento en que lo creas o la reunión de un equipo perfecto para llevarlo a cabo, un joven tiene que ser consciente de que este factor también ha influido en su éxito y que no siempre va a ser todo perfecto", ha concluido.
Carver Mead ha sido galardonado con el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) por "la construcción de microchips con miles de millones de transistores que hoy en día están presentes en ordenadores, portátiles tabletas o móviles.