Imagen del informe sobre acoso escolar 'La opinión de los estudiantes', de Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR - FUNDACIÓN MUTUA MADRILEÑA - Archivo
MADRID, 16 Nov. (EUROPA PRESS) -
En el mes europeo de las fugas, y con motivo del aniversario de la Convención los Derechos del Niño de Naciones Unidas, que se celebra el próximo 20 de noviembre, la Fundación ANAR ha puesto en marcha una campaña para dar a conocer el Teléfono europeo 116000 para casos de menores desaparecidos.
Además de la línea de ayuda, esta campaña pretende también difundir consejos para prevenir las fugas de menores de edad, con el objetivo de que la sociedad pueda "hacer un esfuerzo" para entender "qué lleva a los menores de edad a fugarse".
"La fuga a menudo se malinterpreta como un "comportamiento problemático"; del adolescente o incluso como "delincuencia". Sin embargo, según los datos ANAR y de las Líneas de Ayuda Europeas 116000, los menores de edad están tratando de escapar de problemas muy graves dentro y fuera del hogar, como el abuso sexual, el maltrato físico, la negligencia, el acoso escolar o la violencia de género.
"La 'tensión' que viven muchos adolescentes con problemas escolares, con sus iguales, o en casa, se traduce en ocasiones en fugas. Se trata de una forma de huir del problema", ha señalado Benjamín Ballesteros, director de programas de Fundación ANAR. Según explica, detrás de estas fugas "suele haber un esquema de pensamiento irracional/disfuncional que hay que poder abordar de la mano de profesionales".
RECOMENDACIONES A LAS FAMILIAS
Tal y como indica la fundación, el año pasado atendió a través de su teléfono de ayuda en España un total de 2.618 llamadas por menores desaparecidos, el 62,2% de las cuales fueron fugas del hogar o centro donde viven habitualmente.
Como consejos, ANAR recomienda no esperar 24 horas para informar a las autoridades ante la desaparición de un hijo, puesto que "las primeras horas ante la desaparición de un menor de edad son cruciales para la investigación"; estar atentos a avisos previos de "querer marcharse o huir", ya sea a través de verbalización o signos; o fomentar el vínculo familiar, porque para un adolescente tiene "mucha importancia pertenecer a un grupo de iguales" y tener "un vínculo seguro" con sus padres o tutores legales.
Potenciar la comunicación emocional diariamente, aprender a manejar desacuerdos y permitir que expresen su opinión y sentimientos sobre el tema y aplicar normas y límites consensuados, atender a posibles cambios de comportamiento o estado, evitar momentos de tensión familiar, cuidar el mal uso de la tecnología por parte de los jóvenes y buscar ayuda psicológica, son otros de estos consejos.