200 días a la espera de puerto: el bloqueo a los barcos que rescatan migrantes en el Mediterráneo

Publicado 17/08/2019 10:00:51CET
Migrantes rescatados por el 'Ocean Viking'
Migrantes rescatados por el 'Ocean Viking'MSF / HANNAH WALLACE BOWMAN

   ONG españolas reclaman a los estados europeos un acuerdo que permita realizar desembarcos seguros que respeten los Derechos Humanos

   MADRID, 17 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Una veintena de bloqueos, con 200 días acumulados a la espera de puerto seguro donde desembarcar y casi 3.000 migrantes a bordo. Son las cifras de los bloqueos a barcos que han rescatado a migrantes en el Mediterráneo desde el pasado mes de junio de 2018, según Médicos Sin Fronteras (MSF). Los dos últimos barcos bloqueados han sido el Open Arms y el Ocean Viking, con más de 500 rescatados en total.

   "Llevamos los últimos 14 meses con una campaña política de bloqueo, con una tendencia a la criminalización de las ONG", ha explicado, en declaraciones a Europa Press, la responsable de relaciones externas de Médicos Sin Fronteras, Raquel González.

   Hasta junio de 2018, según ha precisado González, cualquier barco, tanto los humanitarios, como los de Frontex, como los comerciales que hubieran hecho un rescate en el Mediterráneo "iban a Italia y desembarcaban". Si bien, asegura que a partir del Aquarius, que tras ser bloqueado, finalmente llegó a Valencia después de casi una semana de travesía, hubo "un punto de inflexión".

   "Lo que pensábamos que iba a ser una cosa puntual, se ha convertido en la norma. Desde junio de 2018 ha habido más de 20 bloqueos en el mar y más de 3.000 personas han estado varadas durante días esperando alguna solución. El total de días que han estado bloqueados estos barcos (no solo de ONG) que han hecho operaciones de rescate ha sido de 200 días", ha puntualizado González.

   Según precisa, hasta junio de 2018 el responsable de la coordinación en la zona de aguas internacionales entre Libia e Italia era el centro de coordinación de rescates marítimos de Roma, con el que estaban en constante comunicación, pero a partir de ese momento, esta responsabilidad se desvió al centro de coordinación libio.

   Desde entonces, asegura que en las cuatro operaciones de rescate que han tenido entre el 9 y el 12 de agosto "no han respondido a ninguna de las alertas" que emitieron desde el buque. Solo cuando le comunicaron desde el Ocean Viking que estaban realizando estos rescates, les pidió el desembarco de estas personas en Libia, pero esto es una "línea roja" para MSF porque "Libia no es un puerto seguro".

   El Ocean Viking, de MSF y SOS Mediterraneé, lleva ocho días a la deriva en el mar con 357 personas a bordo, y aunque el pasado martes 13 de agosto pidieron formalmente al centro de coordinación marítima de Italia y Malta un puerto seguro para el desembarco, por el momento, ninguno de los dos países les ha dado una respuesta positiva.

   Lo que piden desde MSF, al igual que la ONG Proactiva Open Arms, es que los estados miembros de la UE "habiliten un sistema de desembarco seguro y permanente".

   Para MSF, bloquear a dos barcos con más de 500 personas vulnerables a bordo solo es "un ejemplo de las fallidas políticas migratorias". Y con la "criminalización" de la acción humanitaria en el Mediterráneo, creen que solo se pretende "normalizar un mensaje muy perverso: que las muertes en el mar y el sufrimiento de las personas atrapadas en Libia son un precio aceptable de externalizar la gestión de fronteras a terceros países".

PULSO ENTRE ESTADOS

   Desde la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), su directora general, Estrella Galán, lamenta que el cierre de los puertos decretado por Italia haya convertido cada desembarco en un "pulso entre estados" para demostrar "quién cierra sus puertas de forma más inhumana", y reclama que la Unión Europea imponga sanciones al ministro del Interior italiano, Matteo Salvini.

   "La UE debe sancionar a Salvini y hay que abrirle un expediente porque está incumpliendo con todos los tratados y acuerdos internacionales, e incluso desobedeciendo a su propio gobierno. Está impidiendo incluso que la Justicia sea cumplida, porque hay una sentencia de un tribunal que está incumpliendo", expone Galán en declaraciones a Europa Press.

   La directora general de CEAR lamenta los "intentos frustrados" para acordar un protocolo de salvamento en el Mediterráneo, y que las ONG estén "supliendo" una función de rescate que debería corresponder a los estados, por lo que reclama que no se "criminalice" a estas organizaciones.

   Sobre la actuación del Gobierno español en este crisis, Estrella Galán "aplaude" que "finalmente haya dado un paso al frente y sea uno de los países que se han ofrecido a acoger a las personas del Open Arms", aunque critica la demora en la respuesta. "Estos días de absoluta angustia deberían haberse evitado", apostilla.

"NO HAY DIFERENCIA ENTRE ÁBALOS Y SALVINI"

   Desde la organización Caminando Fronteras, Helena Maleno se muestra mucho más crítica con la actuación del Gobierno en funciones de Pedro Sánchez, y asegura que España ha comenzado a actuar en el Estrecho de un modo similar al de Italia en el Mediterráneo central.

   "Lo que hace Salvini es lo que hace el Gobierno español de forma solapada en el Mar de Alborán desde hace un año. El jueves había 63 personas en el agua y no se activó ningún servicio de salvamento marítimo, sino un avión militar de Frontex y una embarcación militar de Portugal que tuvo esperando a estas personas en el mar hasta que vino Marruecos", asegura Maleno a Europa Press desde el país magrebí.

   "No hay diferencia entre Ábalos y Salvini", sentencia esta activista aludiendo al ministro de Fomento español y responsable de Salvamento Marítimo. "No podemos diferenciar entre náufragos negros y blancos, que es lo que pasa en España cada día. Si los naúfragos del jueves hubieran sido franceses se habrían desplegado todos los medios de salvamento, pero como eran negro y pobres fue una operación militar sin importar las condiciones", denuncia.

   Para Helena Maleno, la crisis del Open Arms no es "humanitaria" sino de "derechos humanos", y califica como algo positivo que se haya resuelto a través de los tribunales, aunque se muestra pesimista ante la posibilidad de que se repitan estas situaciones en las aguas del Mediterráneo.

   "Se va a repetir hasta que Europa no encuentre el camino para respetar los derechos de las personas", afirma Maleno, que señala además a un interés económico detrás del control migratorio. "En el control migratorio hay muchísimo dinero, y ese dinero lo están ganando empresas europeas. Detrás de Salvini no hay sólo ideología política, sino 'lobbys' económicos fortísimos", asegura.

PUERTO SEGURO SIN DEMORA

   Por su parte, Red Acoge ha valorado "positivamente" que seis países europeos se hayan ofrecido a acoger a los migrantes y refugiados del Open Arms una vez hayan desembarcado en puerto, pero remarcan "la urgencia de que se llegue a una solución que permita el desembarco seguro y la reubicación de las personas que se encuentran a bordo, tanto de este barco como del Ocean Viking".

   "Pedimos un lugar seguro para desembarcar sin más demora. Las fronteras internacionales no pueden convertirse en zonas de exclusión o excepción de cumplimiento de los derechos humanos. Debemos garantizar el rescate y el auxilio de las personas que se juegan la vida", subrayan.

   En este sentido, Red Acoge propone "facilitar y flexibilizar el acceso a vías segura y legales, así como para salvar vidas, y mecanismos seguros y coordinados por parte de la Unión Europea, además de trabajar para prevenir y combatir el tráfico de personas y fortalecer la respuesta internacional ante el fenómeno de la trata de seres humanos".

   "Es fundamental un sistema institucional estable, seguro y solidario, en el que se dejen de lado las medidas cortoplacistas y se desarrollen políticas que vayan más allá de medidas excepcionales, tales como el rescate", subraya. También sugiere que se promueva un discurso público basado en la realidad de los flujos migratorios actuales y destacando la contribución positiva de la población migrante.

Para leer más