En el actual contexto de crisis económica con menos recursos disponibles para atender las crecientes necesidades sociales, ¿cómo potenciar las colaboraciones entre empresas y ONG?
Las ONG aportan a las empresas su conocimiento sobre las necesidades de las comunidades dónde estas operan, mientras que las compañías apoyan a las ONG mediante la difusión de su labor y el apoyo económico para sus proyectos. Sin embargo, a la hora de establecer alianzas entre ambos sectores resulta necesario que, las ONG reconsideren sus recelos sobre las intenciones de las empresas, y que las compañías confíen más en las ONG. Existe cierto grado de desconfianza, debido básicamente al desconocimiento sobre la realidad de estas organizaciones, el destino que le dan a los fondos captados y sobre el impacto de sus actividades.
Sin duda, los escándalos que en los últimos años han afectado a la imagen del conjunto del Tercer Sector hacen más difícil lograr un mayor compromiso de los donantes con las organizaciones que lo integran. En este sentido, parece razonable que, como a cualquier otro tipo de entidad, se exija también a las ONG unos principios mínimos de transparencia y una gestión eficaz que contribuyan a generar un clima de confianza en ellas.
Los responsables de RSC de las empresas necesitan contar con instrumentos que les permitan adoptar decisiones en el ámbito de la acción social con el mismo nivel de rigor que en el resto de sus decisiones empresariales. Para ello es imprescindible que se basen en información independiente y objetiva de las ONG. En este punto es dónde resulta clave el papel de entidades como la Fundación Lealtad.
La Fundación Lealtad, institución pionera en España en la evaluación de la transparencia de las ONG, aporta información objetiva, independiente y comparable de más de 140 ONG españolas que de forma voluntaria han solicitado ser analizadas sobre el cumplimiento de 9 Principios de Transparencia y Buenas Prácticas. Esta información permite a las empresas y otros donantes institucionales conocer aspectos relevantes sobre la gestión de las ONG. Destaco algunos de ellos.
En primer lugar, resulta necesario conocer cómo funciona el órgano de gobierno de la entidad, si tiene vinculaciones con otras entidades (religiosas, políticas, con otras ONG, etc.) y si se renueva periódicamente. Por otro lado, es importante saber las áreas concretas en las que trabaja la ONG y la coherencia de sus proyectos con su misión, y qué experiencia tiene en las actividades para las que está captando fondos. Igualmente, la ONG debe tener definidos criterios de selección de sus proyectos y sus colaboradores en el terreno, y debe contar con sistemas de seguimiento y evaluación de sus proyectos.
En el ámbito de la financiación resulta útil saber qué entidades y administraciones apoyan a la ONG y si cuenta con fuentes financieras diversificadas que aseguren su independencia y continuidad. Por último, otros puntos a tener en cuenta serán cómo controla la organización el uso de sus fondos, qué porcentaje de sus gastos se destina a proyectos, qué porcentaje se destina a administración y captación de fondos, y cómo justificará a la empresa el destino de los fondos donados y los logros alcanzados gracias a su colaboración.
El conocimiento de todos estos aspectos facilita a las empresas la identificación de las ONG y les permite justificar objetivamente su decisión. Esta objetividad resulta condición imprescindible en actividades sociales que implican a diferentes públicos de la empresa, como por ejemplo, una campaña dirigida a clientes para captar fondos para una emergencia o un programa de voluntariado corporativo.
Para lograr un mayor nivel de implicación del tejido empresarial y de la sociedad civil en la labor de las ONG, las entidades que cómo Fundación Lealtad evalúan a las ONG en diferentes países de Europa y América, tienen un papel clave como servicio público de información sobre las ONG.
Patricia de Roda es directora general de la Fundación Lealtad.