Los ocho años de historia de esta campaña así lo atestiguan. En 2013, más de mil millones de personas de 152 países, 7.000 ciudades del mundo, miles de empresas, colegios, ONG y otras instituciones, se unieron a esta campaña de WWF, una expresión mundial de solidaridad ecológica sin precedentes.
La Hora del Planeta nació en 2007 en Sidney para reclamar contundencia en la lucha contra el cambio climático. El simple gesto de apagar la luz durante una hora sirvió para plasmar esta preocupación y más de dos millones de personas así lo expresaron. Ocho años después, los símbolos se han convertido en acciones que han forjado una comunidad global interconectada, un altavoz mundial para reclamar un cambio en los modelos de desarrollo destructivos y una plataforma que unifica todas esas voces y ofrece acciones y proyectos reales sobre el terreno.
La Hora del Planeta no es una campaña de ahorro energético puntual, ni pretende apagar un enorme interruptor planetario que deje todo a oscuras durante una hora. Se trata de aprovechar la extraordinaria difusión mundial de esta campaña de sensibilización para recordar a todos nuestro papel en la defensa del medio ambiente, promoviendo acciones para los restantes 364 días del año, como el ahorro de energía, el uso eficiente de los recursos, el fomento de las energías renovables y el autoconsumo, y un sinfín de propuestas para cambiar hábitos de consumo y políticas en ruta hacia la sostenibilidad.
Apagar la luz de 20:30 a 21:30 este 29 de marzo no solucionará los problemas ambientales, pero esa no es su pretensión. Se trata de un símbolo que aúna las voluntades de todos, un símbolo necesario que lleva a la calle a millones de ciudadanos, que apaga miles de rótulos luminosos, edificios y monumentos emblemáticos, hogares y empresas. Los símbolos han servido históricamente para encender la chispa del cambio que finalmente recorre todo el planeta. Apagar el interruptor durante la Hora del Planeta es una forma de implicar a la gente y exigir acción dondequiera que estén.
Pero la Hora del Planeta es mucho más que una hora, mucho más que un símbolo. Es difícil imaginar un evento mundial al que se sumen artistas, deportistas, partidos políticos, gobiernos, empresas, centros educativos, medios de comunicación, ciudadanos de todas las culturas y religiones, ONG por millones. Todos juntos unidos por una misma causa, con una misma voz y un mismo lema: apaga la luz, ilumina el planeta.
Este año, seguiremos aunando fuerzas de todos para reclamar una vida sostenible. Porque la importancia de esta revolución en penumbra es precisamente su carácter global, su participación masiva y multisectorial y por eso se ha convertido ya en la expresión mundial de un deseo, el de la convivencia armónica entre hombre y naturaleza; el de conseguir que las generaciones venideras puedan heredar un planeta mejor que el que hemos heredado nosotros.
Miguel Ángel Valladares es director de Comunicación de WWF.