Publicado 07/04/2021 11:03CET

Las finanzas y la salud se alinean en la inversión sostenible, según Spainsif

MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -

Spainsif, el Foro Español de Inversión Sostenible, ha organizado el primer Coloquio ISR sobre Salud en el marco del Día Mundial de la Salud, que se celebra este 7 de abril, y en el que han concluido que la salud y el bienestar constituyen un objetivo prioritario para gobiernos y compañías, tal como recoge la Agenda 2030 de Naciones Unidas en su Objetivo de Desarrollo Sostenible, ODS 3.

Como han constatado los expertos, la inversión en salud comprende un amplio abanico, desde las cuestiones más directas como medicamentos, compañías farmacéuticas, construcción de infraestructuras e investigación, hasta dimensiones diversas como el medio ambiente, las condiciones de vida, la escolarización, la seguridad en el trabajo, la cultura, el conocimiento, la tecnología o la energía. Todos estos aspectos se pueden considerar como determinantes de la salud desde el punto de vista de las finanzas.

En el epicentro del desarrollo y distribución de medicamentos se encuentran las compañías farmacéuticas, responsables de fabricar, preparar y comercializar los productos para el tratamiento y prevención de las enfermedades. Los factores de creación de valor más habituales en los modelos de negocio de las compañías farmacéuticas son las estructuras de gobierno corporativo, estrategias de fijación de los precios, gestión de la propiedad intelectual a nivel internacional y la I+D+I, añadieron los expertos.

Para el inversor sostenible, constataron, es importante disponer de información sobre estas cuestiones, tanto a la hora de integrarlo en su toma de decisiones de inversión, como para diseñar estrategias de diálogo activo o engagement. No obstante, otras entidades como las empresas dedicadas a la biotecnología, las compañías que desarrollan tecnologías para la investigación básica y los laboratorios, acompañan a las farmacéuticas en la primera línea del ecosistema de la inversión en salud.

En el contexto de estas entidades, explicaron que existen tres cuestiones que ocupan buena parte del mapa de riesgos y oportunidades desde la inversión sostenible: el acceso a los medicamentos, la resistencia antimicrobiana y los patógenos con potencial epidémico.

De forma paralela a las industrias farmacéuticas y biotecnológicas, la inversión sostenible encuentra otra vía de contribución al sector salud a través de la denominada infraestructura social; en la construcción de residencias, dispensarios, centros de salud y hospitales. Sobre este aspecto, existe un déficit de inversión desde la crisis financiera de 2008 que alcanza los 70.000 millones de euros en la UE, sobre un total de 140.000 correspondientes al déficit de inversión en infraestructura social.

Esta aproximación tiene especial interés para los inversores institucionales debido al carácter largoplacista, estable y de impacto de estas inversiones; donde existe una duración media de los contratos elevada, se da cobertura a la inflación, se des-correlaciona de los activos tradicionales por su independencia del ciclo económico y se contribuye a generar un impacto social y económico positivo.

CALIDAD Y ESTANDARIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN

El universo de inversión sostenible en el ámbito de la salud es creciente, debido a la mayor divulgación de cuestiones relativas a la sostenibilidad en el negocio farmacéutico y a la mayor presencia de buenas prácticas. Como ejemplo de esto último, de 2018 a 2020 se duplicó el número de entidades que promueven iniciativas de venta responsable de antibióticos y que han desvinculado el pago de la retribución variable a la comercialización de este tipo de medicamentos.

La aparición y el uso de estándares de reporte específicos como SASB para la industria farmacéutica y de biotecnología y el marco de medición de impacto GIIN para la salud, ha contribuido a una mayor disponibilidad de información en el sector. Indicadores sobre la seguridad en los experimentos, el acceso a los medicamentos, el coste y precio de las medicinas y tratamientos, la seguridad de consumo de los productos, la publicidad responsable, la gestión de la cadena de suministro y la falsificación de medicamentos son algunas sub-temáticas para las que un inversor puede encontrar información.

Existen igualmente indicadores que no solo responden a inversiones temáticas o diferenciaciones sectoriales, sino que aportan información de manera transversal (los relativos a la salud y seguridad labora) o que se adaptan a las especificidades de cada producto financiero (como pueden ser los productos indexados o el caso de los bonos soberanos).

Así, desde el punto de vista de la salud y seguridad laboral, se dispone de información sobre la existencia y cobertura de comités conjuntos de salud con representantes de los trabajadores y de las empresas, sobre la siniestralidad (incluyendo contratas y subcontratas) o sobre el papel del sindicato en la empresa a la hora de negociar un convenio colectivo que respete los estándares de la Organización Internacional del Trabajo en materia de prevención de riesgos laborales, entre otros; si bien se trata de indicadores por el momento poco homogéneos. Esta información es particularmente relevante por su aplicabilidad a todo tipo de inversiones, estén más o menos dirigidas a la temática de salud.

En el caso de la inversión en bonos soberanos en países emergentes, frontera y en vías de desarrollo, atendiendo a las características del instrumento financiero, existe la posibilidad de prestar atención a otro tipo de indicadores como pueden ser el número de camas de hospital por habitante, el acceso a agua potable, o la distancia hasta el centro de salud más cercano.

ANÁLISIS Y DISEÑO DE PRODUCTOS DE INVERSIÓN

Por otro lado, a la hora de integrar las tendencias y los riesgos derivados de la salud en el análisis financiero son frecuentes el uso de rankings y puntuaciones cuantitativas, la delimitación de líneas rojas (red flags) a nivel sector y la construcción de indicadores clave o key performance indicators (KPI). La elaboración de índices de referencia o benchmark sobre resistencia antimicrobiana y acceso a los medicamentos es un ejemplo de aplicación de estas herramientas sobre dos de las cuestiones que atraen especial atención a nivel global, junto con la producción responsable de medicamentos y la I+D+I.

En el ecosistema de inversión sostenible español, existen ejemplos de inversión temática en la lucha contra el cáncer o en biotecnología, donde se analizan la eficacia, la seguridad y la capacidad de satisfacer una necesidad social real de los productos y servicios del sector salud.

De manera más transversal, la inversión sostenible en salud destaca en productos dedicados a las economías emergentes, donde la incipiente clase media y creciente envejecimiento de la población aumenta la demanda de cobertura médica; y en la inversión en infraestructura social. A su vez, oportunidades sobre fenómenos como el envejecimiento de la población, la integración de la salud mental en la vida profesional y la ineficiencia del gasto público en salud, comienzan a abrirse paso en la oferta y diseño de productos de inversión.

Por último, los expertos indicaron que la aparición del COVID-19 ha propiciado que muchos actores del sector financiero identifiquen la salud como una oportunidad de inversión, si bien ha dado una muestra de los riesgos potenciales que se derivan de su carácter global.

Por ello, avanzaron que la adaptación al mundo post-pandemia trae consigo nuevas temáticas de inversión, así como nuevos formatos de colaboración público-privada, aunque alertaron de la posibilidad de que, cuando pase lo peor, se olvide la relevancia de este sector aunque, a la vista de los riesgos y oportunidades que presenta, ven previsible que desde la inversión sostenible se continúen desarrollando estándares de información y productos de inversión donde la salud siga siendo lo primero.

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