MADRID, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Procuraduría Federal de Protección del Medio Ambiente mexicana (PROFEPA) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Natuales (SERMANAT) detectaron esta semana una nueva fuga de combustible de entre 3.000 y 5.00 barriles de crudo de la compañía paraestatal Pemex en un oleoducto ubicado en el municipio de Cunduacán, en el Estado de Tabasco (sur). Según se desprende de las primeras investigaciones pudo haber sido provocada por personas que pretendían hacerse de forma ilícita con el combustible.
Según informa el diario 'La Crónica', ambas entidades informaron en un comunicado que el derrame tuvo lugar en el oleoducto de 36 pulgadas que discurre entre la Terminal Marítima Dos Bocas al área de trampas El Misterio, donde se perdieron al menos 3.000 barriles de crudo.
"Suponemos lo anterior debido a que en el lugar de los hechos encontramos algunos dispositivos que son utilizados para extraer ilícitamente el hidrocarburo", explican las autoridades ambientales. "Los presuntos responsables barrenaron el tubo y colocaron una válvula a la que conectaban mangueras para cargar grandes recipientes", indicaron.
El martes miembros de PROFEPA se personaron en el lugar del derrame para realizar la inspección oficial con el fin de interponer la denuncia penal correspondiente y establecer medidas de urgente aplicación y de reparación con las que deberá cumplir Pemex.
Según datos de PROFESA, el incidente ocasionó la muerte de algunos animales de la zona, según se concluyó de las declaraciones de algunos trabajadores de la planta interrogados por los funcionarios durante su inspección. Los daños ecológicos se registraron en aproximadamente nueve hectáreas.
"En mi parcela son como 3,5 hectáreas de daños, aunque todo está contaminado ya porque la filtración de las aguas subterráneas y el crudo vertido ha hecho que los árboles de las plantaciones hayan quedado afectados", explica Mario Suárez, propietario de un terreno en la zona. Algunos de estos dueños bloquearon tras el vertido la entrada a las instalaciones de Pemex para exigir que se solucione el problema y se les paguen los daños ocasionados.
Algunos de los empleados y agricultores de estas fincas señalaron a 'La Crónica' que la misma tarde del vertido su patrón les envió a sus casas hasta que se reparen los daños ocasionados sin cobrar el día trabajado.
La plantación de Mario Suárez pertenece a su familia desde hace 25 años. Con 48 años de edad, esposa y cinco hijos observa "con tristeza" como este derrame afecta a su tierra de 5 hectáreas en Cunduacán, sin que los responsables de Petróleos Mexicanos (Pemex) "hagan nada al respecto".