MADRID, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -
El arquitecto y responsable del edificio bioclimático de oficinas 'Trasluz' de Madrid, Carlos Expósito, consideró hoy, durante la celebración del Foro ARCA II sobre Edificación y Sostenibilidad, que el 'estado de opinión' favorable a la arquitectura respetuosa con el Medio Ambiente "ya existe", pero que hace falta "ir más allá del discurso" para "pasar a la realidad, materializar esos objetivos y realizarlos".
En este sentido, Expósito explicó, en una entrevista concedida a Europa Press, que la construcción ecológica es "mucho más que un objetivo atractivo" y "políticamente correcto", y debe ir ligado a un discurso "más profundo" para conseguir una mejora global de lo que se construye y de los espacios en los que se vive.
En su opinión, no se trata sólo de "generar menos residuos y menor impacto ambiental, ahorrar agua o alcanzar la eficiencia energética", sino de "apostar por una arquitectura que, además, ofrece mejores condiciones de confort, durabilidad y calidad". Ésta es "la construcción del futuro", porque si se siguen haciendo las cosas como hasta ahora, "cada vez tendremos menos futuro", apuntó Expósito.
Según dijo, este es el 'desafío' en el que están inmersos todos los arquitectos y los responsables de la construcción y la ordenación urbanística de los espacios. Ahora se trata de "involucrar" a este colectivo, que "tiene un papel muy importante que jugar", recordando que la edificación es uno de los sectores industriales que mayores impactos ambientales genera y que consume un porcentaje más alto de energía en la Unión Europea, acercándose al 40 por ciento.
La 'clave' en su opinión es "cambiar la óptica" y entender que la habitabilidad en los espacios bioclimáticos no sólo es beneficiosa para los que los habitan, sino para todos. "Si queremos imaginar un futuro a largo plazo, sólo es posible si el sector de la edificación se transforma", añadió.
PROYECTO 'TRASLUZ'
Expósito ha sido el autor, junto a su socio Emilio Mitre, del Edificio bioclimático 'Trasluz', que ha sido seleccionado por el Ministerio de la Vivienda y el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos para representar a España en la Conferencia Internacional sobre Edificación Sostenible que se celebrará en septiembre del año próximo en Tokio, y que organiza el Green Building Challenge (GBC) y el Consejo Internacional para la Investigación y el Desarrollo en la Edificación y la Construcción (CIB).
Se trata de un edificio modular de oficinas que se ha construído al mismo precio en un estándar medio-bajo, pero que consume "al menos la mitad de energía que un edificio tradicional" y que a lo largo de todo su ciclo de vida garantiza unas condiciones interiores de confort únicas, aprovechando tan sólo las condiciones naturales de orientación, luz y energía solar. Se trata de un edificio que "dialoga" y con el clima y con el entorno que le rodea, según apuntó Expósito durante la entrevista.
Así lo explicó también Mitre, que expuso el proyecto destacando que el edificio "aprovecha el medio exterior para reducir todo lo que se pueda sus necesidades energéticas". Actualmente se encuentra finalizado y ofertado en régimen de alquiler por la promotora 'Hoteles e Inmuebles' que ya tiene a una empresa interesada en instalar su sede probablemente durante los primeros meses de 2005.
Las empresas, cada vez más, se interesan por este tipo de edificios para ubicar sus sedes, que utilizan materiales naturales como la fachada de piedra, la estructura de madera y mayor aislamiento térmico. Se trata, según dijo Mitre, de lo que se denomina "Ambientectura", es decir, arquitectura compatible con el desarrollo económico y con el bienestar ambiental, permitiendo conciliar ecología y economía.
El consumo energético del edificio 'Trasluz' es un 65 por ciento menor que el de los edificios convencionales y tiene una calidad superior en cuanto al aire interior, mejorando así la calidad de las condiciones de trabajo en sus 900 metros cuadrados de espacio. Los arquitectos "no deben mirar hacia otro lado" en este sentido, según apuntó, porque "es posible que estos edificios sean la mayoría en el futuro" y no excepciones, como ocurre hasta ahora.
El edificio busca la "lógica constructiva" y los resultados son "notablemente mejores", busca la luz en su orientación y cuenta con abundante vegetación en los espacios comunes y termostatos de temperatura individuales para que cada usuario busque su propio confort sin desperdiciar energía. Su coste total ha sido de 9,3 millones de euros y su explotación es similar a cualquier otro edificio tradicional, pero con mayor calidad de uso y menor impacto ambiental.
OTROS PROYECTOS BIOCLIMATICOS
Durante la jornada otros arquitectos presentaron también sus proyectos ecológicos, preseleccionados también por el Green Building Challenge, como el bloque de viviendas rehabilitadas por la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) en el barrio madrileño de San Cristobal de los Ángeles, cuyas responsables, Margarita de Luxán y Gloria Gómez, destacaron algunos cambios con los que consiguieron 'darle la vuelta' al edificio y convertirlo en bioclimático.
Captadores solares, placas perforadas, chimenea de refrigeración solar, uso del clima natural de la zona, o un estudio previo con la realización de climogramas, fueron algunos de estos 'cambios' que sufrieron estos dos bloques de viviendas madrileños que hoy ofrecen un aspecto muy diferente al original.
Por su parte, el arquitecto Felipe Pich-Aguilera, que presentó su proyecto de bloque de viviendas en el Ensanche de Barcelona, señaló que los sistemas actuales de construcción "han llegado a su límite", al "colapso", y recordó que más del 20 por ciento de la energía consumida en España está ligada directa o indirectamente a la construcción.
En su opinión, "hoy en día es posible reproducir y adaptarse al territorio y al entorno", como ocurre con su proyecto en Barcelona, para cuya construcción realizó un estudio sobre las corrientes de aire para una mejor ventilación en las galerías interiores, una pasarela abierta para que fluya el aire, una cubierta de almacén de agua de lluvia en el tejado del edificio para su reciclado en la limpieza o riego o una piscina como elemento difusor del exceso de calor que pudieran provocar las placas solares.
Tras las ponencias se abrió una mesa redonda en la que los asistentes, entre ellos la representante del Instituto para la DIversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE); Cristina Cañada, el director general de la Empresa Municipal de Aguas de Sevilla EMASESA), Fernando Martínez; el presidente de la Comisión de Medio Ambiente y Ecología de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y alcalde de Vitoria, Antonio Alonso; y un representante del ministerio de Economía y Hacienda, José María Velasco, abordaron las acciones para fomentar e incentivar la arquitectura sostenible.
El IDAE, por su parte, y según apuntó Cañada, apoyó durante 2003 hasta 672 proyectos relacionados con la eficiencia energética en edificios invirtiendo cerca de 16 millones de euros. El Primer edil de Vitoria, por su parte, apostó por "hacer ciudades para los ciudadanos", para que éstos puedan vivir y desarrollarse sin tener que salir de ellas para buscar una mejor calidad de vida.
En su opinión, se debe descartar la idea, aún vigente, de que la construcción bioclimática "es más cara", recordando que todavía se duda de su fiabilidad y su funcionamiento a largo plazo. Esa es la mentalidad que no deja avanzar a este tipo de arquitectura, apuntando que la mentalidad "es muy difícil de cambiar".