RSC.- Oceana presenta pruebas en una reunión internacional sobre el uso ilegal de redes de deriva de Italia y Francia

Aporta pruebas de la existencia de una trama de comercialización ilegal de pez espada, atún y otros túnidos cazados por estas redes

Europa Press Sociedad
Actualizado: martes, 7 noviembre 2006 19:41

MADRID, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

La organización internacional de conservación marina Oceana presentó esta semana en la última reunión del Acuerdo sobre la Conservacion de los Cetaceos del Mar Negro, el Mar Mediterráneo y la Zona Atlántica Contigua (ACCOBAMS) dos informes con listados, fotografías y fechas donde se documentan los datos de 71 rederos ilegales italianos y 37 franceses en plena actividad o preparándose para salir a faenar.

Oceana presenta en esta documentación pruebas de fraude en subsidios europeos, comercialización ilegal de atún y pez espada, así como capturas accidentales de un gran número de cetáceos, tortugas y tiburones.

Un miembro de Oceana, María José Cornax, está participando como experta en la reunión del Comité Científico de ACCOBAMS, invitada por la presidencia de este organismo para presentar las conclusiones de las investigaciones que la organización ha realizado en relación a este uso de redes de deriva prohibidas --volantas de superficie-- por parte de distintas flotas mediterráneas.

La IV Reunión del Comité Científico de ACCOBAMS se está celebrando hasta mañana miércoles en Mónaco. En ese marco, es donde Oceana ha decidido presentar los resultados de la campaña de documentación de rederos ilegales en aguas mediterráneas realizada durante los meses de junio y julio y llevada a cabo por una expedición a bordo del catamarán Oceana Ranger.

A través de dos informes diferenciados por países, Oceana ha aportado pruebas fotográficas, junto a listados de nombres de barcos, posiciones de los mismos en el mar y lugares de atraque en los puertos franceses e italianos.

Además, aportan pruebas de la existencia de una trama de comercialización ilegal de pez espada, atún y otros túnidos capturados por estas redes, prohibidas tanto por la Unión Europea como por el Consejo General de Pesca de Mediterráneo (CGPM-FAO) y por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), otro organismo de la ONU, desde el 2002.

Los informes de Oceana destapan también el fraude por parte de Italia en los subsidios de la Unión Europea. A los armadores italianos se les ha entregado una cantidad superior a 200 millones de euros para eliminar las redes de deriva ilegales y sustituirlas por métodos de pesca más selectivos y sostenibles. Sin embargo, un buen número de esos armadores "se han embolsado la subvención y continúan pescando con los artes prohibidos", explica Oceana. La organización ha documentado y fotografiado a 21 de estos barcos.

CAPTURAS ACCIDENTALES

En los trabajos presentados en ACCOBAMS, Oceana recoge además datos de diversos estudios que demuestran que la flota italiana captura accidentalmente al año alrededor de 8.000 delfines listados, además de decenas de cachalotes, zifios, calderones y hasta rorcuales comunes y aliblancos. Todas estas especies se encuentran protegidas por la legislación italiana, europea e internacional.

"Algo similar ocurre con los cerca de 350 delfines que reconoce capturar la propia flota francesa, sin mencionar otros cetáceos que también caen en las redes", afirma Oceana.

Las redes de deriva, un arte de pesca de unos 12 Kilómetros de longitud --aunque puede llegar a medir el doble-- y 30 metros de altura, es muy poco selectiva y captura no solamente peces espada, atunes y cetáceos, sino también tortugas marinas y numerosos tiburones y rayas de especies que se encuentran recogidas en el Libro Rojo de Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).

"El uso de redes de deriva por Francia e Italia no es solamente una amenaza muy grave a la sostenibilidad de las pesquerías y al mantenimiento de la biodiversidad marina, sino una escandalosa burla a la legalidad internacional", recalca el director de Oceana para Europa, Xavier Pastor.

Los gobiernos de estos países, europeos y desarrollados, "deberían avergonzarse del espectáculo y el ejemplo que están dando al resto de la comunidad internacional", agrega. A su juicio, la prohibición de las redes de deriva "debe hacerse efectiva inmediatamente".

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