SANTIAGO DE COMPOSTELA, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -
El sindicato Unións Agrarias (UU AA) ha cifrado en 245 millones de euros las pérdidas en las rentas que la oleada de incendios en Galicia ha causado entre los propietarios forestales, agricultores y ganaderos. Un cálculo que ha calificado de "provisional" y que no se refiere a daños que "que serán más elevados" y que sí incluye el perjuicio en sus ingresos que supondrá a los dueños de masa forestal no poder vender madera en años siguientes.
Así lo dio a conocer, acompañado del responsable de Desarrollo Rural del sindicato, Xacobe Feixóo, y del secretario de Acción Sindical de UGT, Eladio Romero, el secretario general de UU AA, Roberto García, quien apuntó que estas cifras demuestran que los agricultores y ganaderos son las "grandes víctimas reales" de los incendios.
Unos datos "rigurosos" que indicó que espera que "frenen" las "especulaciones", sobre todo, en ámbitos "urbanitas" que convierten a las "víctimas en culpables" (en referencia a los agricultores y ganaderos) por ciertos episodios de "descuidos medioambientales".
Así, precisó que la pérdida de renta en los agricultores será de 4,5 millones de euros por el dinero que invertirán en paliar los destrozos en cultivos, silos, plantaciones y viñedos; mientras que en las rentas de los ganaderos se elevará a 5,4 millones por la muerte de reses, compra de forraje tras quemarse el pasto, reposición de cabezas de ganado y tratamiento veterinario a los animales heridas. Concretamente, recordó como la Consellería de Medio Rural ha cifrado en 10.000 el número de caballos y vacas de la ganadería extensiva (pasta libre en el monte) afectada por los incendios.
El resto, los 236 millones de euros, se concentra en la pérdida de renta en propietarios forestales particulares y comunidades de montes vecinales en man común. Precisamente, el estudio realizado por Unións Agrarias cifra en 91.000 hectáreas (50.000 rasas y 40.950 arboladas) la superficie quemada entre el 1 de enero a 15 de agosto, lo que supuso 5,3 millones de metros cúbicos de madera quemada, "que tendría un valor en el mercado como madera verde de cien millones de euros".
"Las empresas van a tener que retirar casi que la misma madera que recogen en un año normal de compra de madera verde", advirtió Roberto García, quien ante esta situación pidió a la industria maderera que "no haga rapiña" y el precio que ofrezca a los propietarios "se aproxime lo más posible al valor real que tendría antes del fuego", al tiempo que exigió a la Administración que "no mire para otro lado" si se produce este comportamiento empresarial.
MEDIDAS RAPIDAS PARA EVITAR DESANIMO
Ante este panorama, el responsable de Desarrollo Rural de UU AA, Xacobe Feixóo, advirtió que el "mayor desafío" con el que se enfrenta el medio rural es que el "desánimo" al que pueden verse abocados los ganaderos, agricultores y propietarios de madera y decidan no reinvertir en la riqueza forestal y rural que existía hasta el momento, "lo que supondría consecuencias irreversibles".
Por ello, consideró necesario una serie de medidas "rápidas" para evitar este "desánimo". La primera de ellas será conseguir un compromiso, a través de la convocatoria de la Mesa da Madeira, de la industria de que establecerá "precios adecuados".
En el caso de no se consiga este compromiso, UU AA pide que se habiliten fondos de la UE para transportar la madera quemada a centros de transformación industrial fuera de Galicia para evitar "hundimiento de precios".
Xacobe Feixóo puso como ejemplo el caso registrado en 1999 en Francia, tras un temporal que tiró con bosques enteros en las Landas francesas, las autoridades galas subvencionaron con fondos europeos la salida de madera que no podía absorber la industria local, de modo que los pinos franceses llegaron incluso a aserraderos gallegos.
Asimismo, Unións también consideró "prioritario" ayudas de la Administración para la recuperación de las zonas quemadas mediante la reforestación de la superficies afectadas, aunque advirtió de que se deberá proceder "de modo conjunto" a una planificación "adecuada" para evitar la "repetición de errores pasados", fomentando, por ejemplo, el asociacionismo forestal, de modo que se pongan en marcha superficies mínimas viables para el aprovechamiento forestal e infraestructuras preventivas.
Finalmente, defendió que la Administración impulse "de forma complementaria o independiente" los seguros forestales que cubran el coste de reforestación de superficie arbolada en caso de incendios.
TEMOR A DAÑOS EN SEPTIEMBRE Y OCTUBRE
UU AA y UGT coincidieron en advertir que se está ante una evaluación "provisional" y alertaron de que la catástrofe vivida en entre el 4 y 15 de agosto "podría incluso ser superada", ya que advirtieron de los incendios que suelen registrar a finales de septiembre y principios de agosto, cuando el terreno vuelve a estar muy seco.
"Difícilmente estamos empezando el verano, queda una larga travesía y finales de septiembre y principios de octubre puede acabar siendo muy dudosos", concluyó Roberto García, quien, por ello, defendió que se mantenga todo el dispositivo operativo hasta ese período.