Archivo - Un rebaño de ovejas pasta en un campo de Mallorca. - FUNDACIÓN MALLORCA PRESERVATION - Archivo
PALMA 27 May. (EUROPA PRESS) -
El secretario técnico del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante (Coial), José Carbonell, ha apostado por permitir que los payeses realicen actividades complementarias para garantizar la rentabilidad económica del campo de Baleares.
De este modo se ha expresado este miércoles durante su comparecencia en la Comisión de Cambio Climático sobre Agricultura, Ganadería y Pesca del Parlament.
Carbonell ha sostenido que la agricultura Balear puede competir en el nicho del producto, dado que estos son de elevada calidad, pero no en el de producción.
Esto se debe, ha argumentado, a que no se trata de una agricultura de mercado "al uso" dado que se enfrenta a circunstancias como el sobrecoste de la insularidad, una estructura agraria determinada y un territorio de secano.
El ingeniero ha puesto en valor el papel que una buena gestión del sector agrario puede tener a la hora de mitigar los efectos del cambio climático, dado que regula el ciclo del agua, permite que el suelo funcione como un sumidero de carbono y mantiene una cubierta vegetal que regula las temperaturas.
También funciona como una manera de prevenir los incendios forestales --que ha aventurado que serán cada vez más frecuentes-- dado que permite retirar de antemano el material que puede alimentar el fuego.
"Si no hay rentabilidad se cae todo, por mucha inversión pública que se haga para recuperar suelo. El territorio se abandona y queda sometido a riesgos", ha subrayado.
Es por ello que ha planteado permitir que los payeses realicen en sus fincas actividades complementarias que les garanticen una rentabilidad "a cambio de que mantengan el territorio y una actividad que nos beneficia a todos".
"El agricultor no solo cosecha productos, también ocio, paisaje, energía, bienestar, experiencias... Debemos promocionarlo. Por ejemplo, si a un payés de secano le permitimos hacer una actividad complementaria, le amortigua los vaivenes del precio de la algarroba", ha incidido.
Uno de los ejemplos que ha puesto es la posibilidad de montar estancias agrícolas, una de las cuestiones que contempla la ley agraria que se encuentra en tramitación. "Hay necesidad y demanda de esas experiencias, y es una buena noticia", ha incidido Carbonell.
UNA BATERÍA DE PROPUESTAS
Además de esta cuestión económica, el secretario general del Coial ha puesto sobre la mesa diversas propuestas enfocadas en hacer del campo una barrera ante los efectos negativos derivados del cambio climático.
En materia de agua, ha considerado necesario elaborar un plan de aguas regeneradas para el uso agrario que permita la recuperación de nutrientes.
"La depuración no puede ser el final del ciclo del agua, sino el principio de su retorno. El aprovechamiento va a más, pero todavía queda margen. Debemos asumir que el vehículo para devolver esa agua al círculo hidrológico es la estructura agraria", ha subrayado Carbonell.
En materia de suelo ha planteado un programa de aporte en materia orgánica que permita "cerrar el círculo", una catalogación de suelos, una red de control de erosión y la generación de infraestructuras resilientes.
"El suelo no solo produce, también regula el ciclo del agua y retiene el carbono. Un suelo sin estructura es más sensible a la degradación y la única palanca para mejorarlo es actuar en la materia orgánica. No solo tiene que venir de la ganadería, también pueden ser lodos de depuradora o la fracción orgánica de los residuos, ambos adecuadamente tratados", ha apuntado.
En materia de territorio, la planificación de la discontinuidad del combustible con criterio agrario y la priorización de la recuperación de la agricultura de montaña.