MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -
Más de 200 fosas comunes con los restos de hasta 12.000 víctimas han sido halladas en zonas de Irak que antes estaban controladas por el grupo terrorista Estado Islámico, según un informe de la ONU en el que se insta a utilizar estas pruebas como evidencias en futuros procesos judiciales.
En concreto, la misión de asistencia de la ONU en Irak (UNAMA) y la oficina de la Alta Comisionado para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, han documentado la existencia de 202 fosas repartidas en Nínive (95), Kirkuk (37), Saladino (36) y Anbar (24).
En total, habría enterradas entre 6.000 y 12.000 personas, según las estimaciones, aunque los expertos han admitido la dificultad de elaborar un balance preciso. La fosa más pequeña localizada hasta ahora está situada al oeste de Mosul y contiene ocho cuerpos, pero otra ubicada al sur de esta ciudad "podría contener miles".
"Las evidencias recabadas en estos lugares serán claves para garantizar investigaciones creíbles, procesamientos y condenas conforme a los estándares internacionales", reza el informe, en el que se reclama una "preservación adecuada" de estos enclaves y una exhumación para identificar el máximo número de víctimas posible.
Estado Islámico se hizo con el control de amplias zonas del norte de Irak entre junio de 2014 hasta diciembre e de 2017, cuando el Gobierno proclamó la victoria contra los yihadistas. Durante este tiempo, emprendió una campaña de violencia sistemática que "podría equivaler a crímenes de guerra, contra la Humanidad y posible genocidio".
"Las fosas comunes documentadas en nuestro informe atestiguan terribles pérdidas humanas, un profundo sufrimiento y una crueldad impactante", ha señalado el enviado especial de la ONU para Irak, Jan Kubis. Por este motivo, considera que "determinar las circunstancias" en que se produjo la barbarie "será un importante paso en el proceso de luto de las familias y en su lucha por garantizar su derecho a la verdad y a la justicia".
BUSCAR A DESAPARECIDOS
La Alta Comisionada, por su parte, también ha lamentado que los "horribles crímenes" de Estado Islámico "ya no aparecen en los titulares pero el trauma de las familias de las víctimas persiste", algo que se agrava por el hecho de que miles de hombres, mujeres y niños siguen desaparecidos.
El informe analiza el proceso por el que tienen que atravesar las familias que quieren averiguar el paradero de sus seres queridos, un proceso lento y "frustrante", en opinión de los expertos. Los familiares deben contactar con cinco oficinas distintas, por lo que se haría necesario "el establecimiento de un registro público y centralizado", así como una oficina federal de personas desaparecidas.
"Estas tumbas contienen los restos de personas que fueron asesinadas sin piedad por no conformarse con la ideología engañosa y el régimen de Estado Islámico, lo que incluye a minorías étnicas y religiosas", ha advertido Bachelet. "Las familias tienen derecho a saber lo que le ocurrió a sus seres queridos", ha añadido la jefa de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Entre las recomendaciones del informe también figura una labor multidisciplinar en las operaciones de excavación de las fosas, de tal forma que participen también especialistas en contaminación de armas o expertos forenses, por ejemplo. Además, la ONU ha instado a la comunidad internacional a proporcionar tanto recursos como apoyo técnico.