HRW denuncia los ataques y detenciones de cooperantes por parte de las autoridades iraquíes en Nínive

Asegura que tiene documentados más de 20 incidentes de policías acosando y atacando a trabajadores humanitarios

Una familia yazidí en un campamento de refugiados en Sinyar
REUTERS / KHALID AL MOUSILY
Europa Press Internacional
Publicado: lunes, 25 febrero 2019 12:43

MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades de la provincia iraquí de Nínive están acosando, amenazando y arrestando a trabajadores humanitarios, incluso presentando en su contra cargos falsos por terrorismo, para dificultar su trabajo, según ha denunciado Human Rights Watch.

En un comunicado, la organización de defensa de los Derechos Humanos ha asegurado que las autoridades iraquíes están exigiendo que dejen de ayudar a familias que consideran que tienen vínculos con Estado Islámico.

"Como si sus condiciones de trabajo no fueran lo suficientemente difíciles, los trabajadores en Mosul y en otras partes de Nínive han afrontado acusaciones de afiliación con Estado Islámico sin fundamento y han sido incluso arrestados", ha asegurado la subdirectora para Oriente Próximo de HRW, Lama Fakih.

"Los cargos por afiliación a Estado Islámico parecen ser intentos escasamente velados para conseguir que algunas organizaciones desvíen la ayuda a autoridades locales corruptas o dejen de dar ayuda a algunas familias necesitadas y acusadas de tener familiares en Estado Islámico", ha señalado.

HRW ha hablado con dos personas que han estado haciendo seguimiento de los casos de acoso y agresiones físicas contra trabajadores por parte de autoridades iraquíes. Estas dos personas han contado que desde enero de 2018 han documentado al menos 22 incidentes en Nínive que van desde la intimidación y los arrestos a robos, asaltos e incendios provocados.

Las dos personas han señalado que los abusos no solo pasan en esta región sino que están sucediendo en otros puntos de Irak. HRW ha asegurado que ha documentado dos casos en los que las autoridades han detenido a dos cooperantes por su trabajo humanitario y les han acusado de vínculos con Estado Islámico.

La organización de defensa de los Derechos Humanos ha documentado 17 casos en los que abogados que trabajan para organizaciones humanitarias en Nínive han sido testigos o víctimas de acoso, amenazas de arresto o detenciones en los últimos dos años.

En otro caso reciente, un trabajador internacional ha dicho que en enero de 2019 vio a un compañero que trabaja como guarda en un campamento de desplazados al sur de Mosul impedir la entrada de un grupo de policías armados montados en un vehículo blindado.

Esa acción cumple los principios humanitarios globales sobre la naturaleza de los campamentos de desplazados y una directiva de 2017 del entonces primer ministro iraquí, Haider al Abadi, que impide que entre personal armado a este tipo de instalaciones.

Sin embargo, el trabajador humanitario ha dicho que agentes de la Policía arrestaron al guarda cuando terminó su turno y abandonó el campamento, le llevaron a una comisaría, le golpearon, le robaron y le acusaron de estar vinculado con Estado Islámico. Tras la intervención de otros trabajadores humanitarios, la Policía le liberó y retiró los cargos pero horas después los mismos agentes amenazaron de muerte al guarda y a otros guardas del campamento.

ACUSACIONES FALSAS DE VINCULACIÓN CON ESTADO ISLÁMICO

En otro caso distinto, una cooperante ha relatado que su organización se negó a incluir al líder de un vecindario como beneficiario de sus ayudas por no cumplir los criterios. El hombre decidió entonces denunciar a la organización argumentando que estaba apoyando a Estado Islámico.

La trabajadora ha explicado que el líder del vecindario comunicó entonces a la ONG que retiraría su acusación si le incorporaban a la lista de personas que iban a recibir ayuda humanitaria, a lo que la cooperante se negó. Luego otras tres organizaciones le comentaron que en una reunión en el Gobierno regional de Nínive uno de los responsables dijo que la organización estaba "apoyando el terrorismo" y que se había abierto una investigación.

Desde esa fecha, un consejero administrativo del Gobierno regional ha llamado a varios trabajadores de la organización no gubernamental para interrogarlos. En octubre, el Gobierno regional volvió a llamar a la cooperante para exigirle que su lista de beneficiarios de ayudas fuera revisada para "excluir a las familias de Estado Islámico". Además, el Ejecutivo regional les dijo que contrataran a tres personas en concreto, dando a entender que esas contrataciones solucionarían el problema.

Como resultado del acoso y las presiones, la ONG se ha visto obligada a suspender tres proyectos importantes en Nínive con amenazas de varios donantes de retirar sus aportaciones por la cancelación de iniciativas.

Tras relatar varios casos más de acoso contra ONG, HRW ha señalado que ya había documentado con anterioridad que las fuerzas de seguridad iraquíes estaban tratando de impedir que determinadas familias recibieran ayuda humanitaria o asistencia legal porque las autoridades o las comunidades locales creían que podrían estar vinculadas con Estado Islámico.

Las organizaciones humanitarias afectadas por esta campaña de acoso han trasladado su malestar a la oficina del primer ministro, Adel Abdul Mahdi, pero no han observado que el jefe del Gobierno haya adoptado medidas para impedir que continúen el acoso y los ataques contra trabajadores humanitarios.

La semana pasada, HRW remitió una carta al primer ministro para pedirle información sobre las medidas adoptadas para investigar los ataques contra trabajadores humanitarios y castigar a los agentes responsables, con el objetivo de impedir nuevas agresiones.

HRW ha hecho hincapié en que las fuerzas de seguridad, con el apoyo de la coalición internacional, deberían dar más información sobre la obligación de proteger a los trabajadores humanitarios y los principios que se deben respetar para investigar los ataques y las interferencias con el trabajo de los cooperantes.

"Salvo que haya una respuesta sólida a estos abusos contra los trabajadores humanitarios y los intentos por socavar las operaciones de ayuda humanitaria, va a ser incluso más difícil y más peligroso para ellos ayudar a los iraquíes que necesitan ayuda, incluidas las familias que son percibidas como vinculadas con Estado Islámico", ha subrayado. Fakih.

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