Johnson condiciona sus planes de Brexit a expensas de un difícil acuerdo comercial con EEUU

Publicado 25/08/2019 13:50:18CET
Donald Tusk y Boris Johnson
Donald Tusk y Boris Johnson - Andrew Parsons/PA Wire/dpa

MADRID, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, ha reconocido la dificultad de alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos en el plazo de un año tras abandonar la Unión Europea el próximo 31 de octubre.

"Decir que vamos a tardar años es una exageración, pero hacerlo todo en un año nos va a costar", ha declarado Johnson en el marco de la cumbre del G7 que se está celebrando en la localidad francesa de Biarritz.

Sobre la posibilidad de salir de la UE sin acuerdo previo, la peor opción para todas las partes, Johnson ha explicado a la BBC que "todo depende de nuestros amigos y socios de la UE, pero lo importante es prepararse para salir sin acuerdo".

En este sentido, Johnson ha anticipado que Reino Unido podría atravesar "dificultades imprevistas" en este escenario.

Para ello, de todas formas, se antoja casi imprescindible que Londres y Washington consigan cerrar un acuerdo comercial para que Reino Unido logre resistir el impacto que supondría su retirada de la UE bajo cualquier circunstancia.

Johnson planteará este domingo a Bruselas la amenaza de retener 30.000 millones de libras --unos 33.000 millones de euros-- de los que debe Londres a la UE para forzar así una renegociación del Acuerdo de Retirada del Brexit, según informa el diario 'Mail on Sunday'.

"Boris quiere un acuerdo justo para la salida de Reino Unido a cambio de los miles de millones que pagaría", ha explicado una fuente del Gobierno en declaraciones al periódico. "El primer ministro siempre ha dicho que fue un gran error" cerrar unas cifras concretas antes de que se terminara de concluir el acuerdo.

Johnson presentará su postura durante la cumbre, en una reducción sustancial de los 39.000 millones de libras, la cantidad que se comprometió a pagar la antecesora de Johnson, Theresa May.

La propuesta, que previsiblemente será rechazada de plano por la UE, tiene que ver con las especulaciones lanzadas desde el propio Gobierno sobre la convocatoria de elecciones anticipadas en otoño que supondrían una campaña agresiva con promesas de rebaja de los impuestos a los carburantes.