Archivo - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes de emprender un viaje a Florida. - Europa Press/Contacto/Chris Kleponis - Archivo
MADRID, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -
Senadores republicanos han instado en las últimas horas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a mantener la máxima presión contra Irán asegurando que "el tiempo de los ayatolás acaba", en medio de las tensiones por el despliegue naval en el golfo Pérsico y con la amenaza sobre la mesa de lanzar un ataque contra la República Islámica.
El veterano senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, considerado uno de los aliados clave de Trump en el Senado, ha insistido en el fin de la era de la República Islámica por encima de nuevas negociaciones sobre la cuestión nuclear, aduciendo que los manifestantes en Irán demandan "el fin de la opresión que han sufrido durante el reinado los ayatolás" y "no un acuerdo nuclear mejor".
De este modo, ha apostado por la mano dura asegurando que mientras "Obama y Biden cayeron en todas las estafas iraníes", el mandato de Trump está revirtiendo las relaciones hasta conseguir "el régimen más débil desde 1979". "El pueblo está dispuesto a morir por una vida mejor y, por fin, tenemos un presidente estadounidense que les ha animado a seguir protestando, prometiéndoles que la ayuda está en camino", ha afirmado sobre la crisis abierta en Irán.
En la misma línea, distintos senadores conservadores han aplaudido la línea dura contra Teherán emprendida por la Administración estadounidense. Rick Scott, senador por Florida, ha afirmado que Irán "se tambalea". "El régimen está aterrorizado y el pueblo exige libertad", ha indicado, reclamando a Trump que ejerza "la máxima presión". "El tiempo de los ayatolás ha terminado", ha asegurado.
Tom Cotton, senador por Arkansas, ha reiterado que la posición de Trump sobre Irán es clara y el "régimen terrorista" en Teherán no puede tener nunca acceso al arma nuclear. "Los ayatolás son muy conscientes de la capacidad militar de nuestro país y harían bien en tomarse en serio las palabras del presidente Trump", ha afirmado.
Por su lado, Tim Sheehy, representante por Montana, ha criticado que la Guardia Revolucionaria iraní "tiene sangre americana en sus manos", por lo que el presidente estadounidense "estará contento de devolver el favor", en referencia a un posible ataque.
"No negociamos con terroristas", ha asegurado el exmilitar y político repúblicano, precisamente en un momento en el que Teherán ha dicho estar "examinando" los detalles de "varios procesos diplomáticos" para abordar las tensiones con Estados Unidos y unas posibles conversaciones sobre su programa nuclear.
Mientras, Katie Britt, senadora por Alabama, ha insistido en que resulta "fundamental" seguir apoyando a los "innumerables hombres, mujeres y jóvenes valientes de Irán que se enfrentan al régimen asesino del ayatolá y luchan por sus libertades".
La República Islámica trabaja para reducir las tensiones con Estados Unidos, en medio de los contactos con numerosos países de la región que intercambian mensajes con Washington destinados a que no inicie una nueva guerra en la zona que podría desembocar en un conflicto de magnitud regional.
Irán insiste en que se puede alcanzar un acuerdo para la reapertura de conversaciones con Estados Unidos y ensalza el papel de los países vecinos "intentando jugar un papel positivo, no como los países europeos, que intentan elevar las tensiones".
Trump, que en un inicio amenazó con una intervención militar por la represión de las últimas protestas en Irán, giró posteriormente a enmarcar sus advertencias con el programa nuclear iraní, que Teherán mantiene que tiene únicamente fines pacíficos y que sufrió un duro golpe con los bombardeos israelíes y estadounidenses en junio de 2025, que dejaron más de 1.100 muertos en el país asiático.