Actualizado: lunes, 17 abril 2017 8:41

MADRID, 17 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Siria ha condenado este domingo el "atroz" atentado perpetrado contra un convoy de civiles evacuados que se encontraba bloqueado cerca de la ciudad siria de Alepo, que ha dejado al menos 126 muertos, entre ellos 68 menores.

El Ministerio de Exteriores ha enviado dos cartas a Naciones Unidas denunciando el atentado, resaltando que "fue planificado para matar al máximo número de niños y mujeres", según ha informado la agencia estatal siria de noticias, SANA.

En las mismas, ha recordado que el objetivo del atentado eran civiles evacuados de las localidades de Fua y Kefraya, resaltando que "han sufrido diariamente desde hace cuatro años a causa de un duro cerco, hambruna y ataques con proyectiles por parte de grupos terroristas".

Asimismo, ha valorado que el suceso "ha tenido lugar en medio de una febril campaña de los grupos terroristas que desvela su quiebra ante los éxitos de la reconciliación nacional", al tiempo que ha recalcado que "es un intento de lograr el fracaso del acuerdo de las Cuatro Ciudades".

El acuerdo contemplaba la evacuación de Fua y Kefraya, en Idlib, y Madaya y Zabadani, en Damasco. Las dos primeras se encuentran sitiadas por los rebeldes, y las otras dos, por el Ejército sirio y sus aliados.

"Este cobarde ataque es una respuesta de los terroristas y sus maestros a los éxitos del Ejército sirio y sus aliados ante el Frente al Nusra --actualmente llamado Frente Fatá al Sham-- y Estado Islámico, así como sus entidades afiliadas", ha dicho.

Por ello, ha abogado por "unificar los esfuerzos de la comunidad internacional para luchar contra el terrorismo con una coordinación y cooperación total con el Gobierno sirio", subrayando que "se debe poner fin a los intentos para engañar e ignorar el hecho de que la prioridad es combatir el terrorismo y restaurar la seguridad y la estabilidad en Siria y en la región en su conjunto".

Según fuentes sirias a la televisión libanesa Al Mayadin, el atentado fue perpetrado por un terrorista suicida al volante de "un vehículo con tracción a las cuatro ruedas" que comenzó a atraer a los miles de evacuados, sobre todo a los niños, con alimentos infantiles en el maletero del vehículo, "cargado con una tonelada de explosivos".

Estas mismas fuentes apuntan que la ejecución del atentado invita a pensar en la participación de un grupo rebelde por varios motivos. "La zona de Rashidin, donde ha sucedido el ataque, está ocupada por la oposición siria que financian las potencias occidentales y las monarquías árabes", según estas fuentes.

Por contra, el grupo rebelde Ahrar al Sham, uno de los principales negociadores del acuerdo de evacuación con las autoridades sirias, ha negado toda responsabilidad en el "cobarde ataque" que "sirve a las políticas sectarias del régimen sirio".

"Este ataque va contra los principios del Islam y sirve a las políticas sectarias de un régimen que, como beneficiado de este ataque, intenta encubrir las masacres de Ghuta y Jan Shaijun", según un comunicado colgado por el grupo en su cuenta de Twitter, donde hace referencia a dos ataques químicos de los que se responsabiliza a las autoridades sirias.

Un intento previo de evacuar Fua y Kefraya --de mayoría chií-- en enero fue impedido por los rebeldes, que incendiaron varios de los autobuses que iban a ser utilizados en el proceso.

Las evacuaciones iban a tener lugar en el marco de la evacuación de civiles de la zona oriental de Alepo tras su caída en manos del Ejército tras varios años en poder de los rebeldes.

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