Borrell defiende que se ceda soberanía a la UE: "Sin el euro, España no habría podido sacar las tropas de Irak"

Comparecencia de Josep Borrell en Comisión de Asuntos Exteriores
Ricardo Rubio - Europa Press
Actualizado 09/01/2019 17:09:01 CET

Avisa de que solo una UE cohesionada podrá mantener su influencia en un mundo "de gigantes"

NUEVA DELHI, 9 Ene. (de la enviada especial de EUROPA PRESS Carolina Jiménez) -

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha defendido este miércoles en Nueva Delhi que la cesión de soberanía "formal" a la Unión Europea es, en realidad, una forma de ganar soberanía real, y se ha remontado para demostrarlo al año 2004: Sin estar en el euro, ha dicho, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no habría podido sacar las tropas españolas de Irak.

Borrell ha puesto este ejemplo para ilustrar las ventajas del proyecto europeo en un escenario ajeno a los entresijos de la UE, el Diálogo Raisina, un foro en el que colabora el Gobierno indio y que, tras cuatro ediciones, aspira a ser una especie de Davos asiático.

El ministro trataba de "demostrar el teorema" de que ceder soberanía formal permite ganar "soberanía real". Según su tesis, si en 2004 España siguiese manteniendo la peseta como moneda, la decisión de retirar las tropas de Irak habría supuesto que "los mercados la destrozarían". Así le sucedió, ha afirmado Borrell, en 1982 al franco francés, que sufrió tres devaluaciones consecutivas "para obligar al Gobierno socialista francés a cambia su política".

Pese a este convencimiento, el ministro español ha reconocido que los países europeos, todos, son reacios a ceder soberanía, porque no quieren perder capacidad de decisión, porque tienen un pasado de luchas entre ellos y porque tienen apego a sus símbolos.

Y sin embargo, se ha mostrado convencido de que una Unión Europea cohesionada y sólida es la única manera de que los países europeos mantengan alguna influencia en el mundo. "No nos equivoquemos, compartiendo soberanía en la UE recuperamos soberanía en el escenario mundial", ha resumido.

La UE, ha dicho, se creó en un mundo bipolar y de Guerra Fría -ahora puede empezar otra Guerra Fría, ha señalado-- en el que los que hoy son países emergentes prácticamente "no existían".

En cambio, India, precisamente, ha doblado su PIB en la última década, crece a tasas del 7 por ciento annual y en la próxima década, según previsiones citadas por el ministro, superará a Alemania y Japón se convertirá en la tercera economía del mundo.

Para Borrell, en el nuevo escenario mundial, que incluye el Brexit y la política del Estados Unidos de Donald Trump, la UE solo puede demostrar influencia con poder económico y político, incluyendo estar dispuestos a proyectar su capacidad de defensa más allá de sus fronteras.

"No podemos ser un poder blando para siempre, una especie de gran Suiza", ha argumentado, aun asumiendo que los países europeos, por su historia, son reacios a las guerras.

Como ha hecho alguna vez en España, el ministro ha expresado su frustración por el hecho de que la política exterior europea se rija por la regla de la unanimidad, y así lo ha hecho también después ante los periodistas.

"UN MUNDO DE GIGANTES"

"Cuando uno viene a la India se da cuenta de lo que quiere decir 'un mundo de gigantes'. No nos podemos permitir el lujo de estar separados, no podemos estar tampoco discutiendo hasta la extenuación decisiones que se podrían resolver dentro de una Europa más integrada políticamente como la posición que se está discutiendo todavía con respecto a Venezuela", ha señalado.

Con todo, Borrell ha defendido las virtudes del proyecto europeo pese a reconocer las brechas que se han abierto en los últimos años: entre el este y el oeste y por la gestión de la inmigración y entre el norte y el sur por la gestión de la crisis del euro. Dos crisis que, ha reconocido, han minado la confianza entre socios y han convertido a la UE en una unión "reactiva" más que en un actor influyente.

Y ha admitido también que la crisis económica ha dejado heridas en muchos países y las recetas de Bruselas para combatirlas han deteriorado la imagen de la UE.

"Los españoles pasaron de considerar a la UE un hada buena que ditribuía subsidios, construía carreteras y nos daba credibilidad internacional a una especie de madrastra que impone disciplinas como bajar el déficit, reducir los salarios y aumentar los impuestos", ha ilustrado. Y pese a la recuperación favorecida por las políticas de 2014, la desigualdad de ingresos no se ha reducido y eso ha sido un caldo de cultivo para el populismo.

LA BRECHA EUROPEA POR LA INMIGRACIÓN

Y eso que, a su modo de ver, lo relacionado con la inmigración es más difícil de resolver porque no se resuelve con dinero y arreglos institucionales, sino que toca a la identidad de los países, especialmente de los del Este de Europa que, además, son los más reacios a compartir con la UE una soberanía que han recuperado recientemente en términos históricos.

Para el ministro español, se da la situación paradójica de que las sociedades europeas no están preparadas para absorber una inmigración que se percibe como masiva, pero que no lo es, y al mismo tiempo están viendo como su población autóctona cae y envejece, "particularmente España". Sin embargo, también la inmigración es usada como "fantasma" agitado por los populistas que hablan de mantener la "pureza" de la sociedad.

De cara a las próximas elecciones europeas, el ministro ha asumido que posiblemente terminará el "duopolio" de la izquierda y la derecha por la emergencia de nuevos partidos, "que representan los cambios en la sociedad", pero ha confiado en que estos nuevos representantes no olviden el propósito con el que nació la UE, que fue contribuir a la paz.

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