Borrell espera que la visita de Sánchez a Cuba aumente la influencia española en las crisis de Venezuela y Nicaragua

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Actualizado 25/10/2018 15:47:32 CET


Dice que "para contribuir a la evolución de un régimen hay que estar en contacto con él y señalar sus deficiencias"

MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha confiado este jueves en que la próxima visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Cuba, sea, entre otras cosas, "un instrumento para proyectar influencia" española en la resolución de las crisis de Venezuela y Nicaragua, con quien Cuba tiene "relaciones privilegiadas".

Así lo ha afirmado en una comparecencia en la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado, en la que ha afirmado que, en la crisis de Nicaragua, la comunidad internacional y la iberoamericana no han "estado a la altura". "No hemos sido capaces de nombrar a un mediador o a un enviado especial, hemos estado en diálogo con presidentes de la región pero eso no ha prosperado", ha dicho.

Además, ha relatado que el Gobierno español expresó su preocupación al nicaragüense, también durante una visita del ministro nicaragüense. Una crisis que ha causado la muerte a 400 personas y ha dejado 2.000 heridos, ha añadido, demuestra "una represión en toda regla".

NO ACLARA SI SÁNCHEZ VERÁ A LA DISIDENCIA

Borrell no ha dado más detalles del viaje de Sánchez a Cuba y ha dicho al senador de Ciudadanos Luis Crisol que todavía no está en condiciones de concretar si Sánchez se verá con los disidentes.

Eso sí, cree que será "un punto importante en la historia de las relaciones entre los dos países", puesto que la última visita oficial de un presidente del Gobierno español a la isla fue en 1986. "Si nos descuidamos, no vamos desde Colón", ha ironizado.

Borrell ha discrepado de las opiniones del portavoz del PP, Carlos Aragonés, que ha defendido la Posición Común de la UE impulsada en su día por José María Aznar. Para el hoy ministro, en cambio, "esa cerrazón no dio ningún resultado".

Además, ha avisado de que hay países con menos lazos con Cuba que España que han emprendido una apertura mucho mayor, y que eso ha costado "bastante en términos económicos" para las empresas españolas. A su juicio, "si uno quiere contribuir a la evolución de un régimen político hay que estar en contacto con él, y señalar sus deficiencias, no siendo complaciente pero tampoco ausente".

SOBRE VENEZUELA, MÁS CERCA DE MOGHERINI QUE DE JUNCKER

En cuanto a Venezuela, ha asegurado que la posición del Gobierno español es la que ha expresado la alta representante de la UE, Federica Mogherini, aunque ha reconocido que esta nueva "aproximación, que no cambio", ha dicho, es en parte fruto de los análisis españoles.

Así, ha dicho que se siente más cercano a la posición de Mogherini que a la expresara por el presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker, que "hizo unas declaraciones muy duras". "No sé si de su propia cosecha o del colegio de comisarios, no me consta", ha añadido.

Según ha dicho, lo que el Gobierno español intenta es "mantener el contacto con todas las partes para intentar buscar una salida a la grave crisis" y lo que no quiere es inhabilitarse a sí mismo: "Una actitud muy dura con una de las partes te inhabilita para contribuir a una solución razonable que deberíamos facilitar", ha resumido.

El Gobierno quiere explorar la posibilidad de abrir espacios de diálogo entre el Gobierno y la oposición porque, en palabras de Borrell, "solo con sanciones es muy difícil que se alcance una solución en un plazo razonable y de forma razonablemente pacífica" y no mediante soluciones militares. Eso sí, ha reconocido que parte de la oposición considera que reanudar el diálogo es darle "oxígeno al régimen".

UNA FACILITACIÓN INSTITUCIONAL, NO INDIVIDUAL

De lo que se trata, ha dicho, es de explorar la posibilidad de una facilitación que esté a cargo de un grupo de países, europeos y latinoamericanos, algo que sea "más institucional" que una mediación "a título privado" aunque sea "con la mejor de las voluntades".

Así, sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, ha insistido en que "no es representante del Gobierno español" y que lo que hace "lo paga de su bolsillo" y sin facilidades por parte del Gobierno español, aunque como expresidente "tiene que ser tratado con dignidad".

Por otro lado, el ministro se ha referido a la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Guatemala para explicar que se está trabajando en que haya una asistencia "nutrida", pero ha avisado de que coincidirá con una cita entre América Latina y el Pacífico que puede hacer que algunos líderes prefieran ir a ésta.