Francisco Pérez de los Cobos,  Adela Asua Batarrita y  Encarnación Roca Trías
EUROPA PRESS
Actualizado: lunes, 6 febrero 2017 13:30

No ve indicios de que el TC vaya a usar su facultad sancionadora y cree que "tendría que darse una circunstancia muy extraordinaria"

MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

La vicepresidenta del Tribunal Constitucional, Adela Asua, está convencida de que los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) no se verán "afectados" en su independencia por las manifestaciones de apoyo al expresidente catalán Artur Mas y las ex consejeras Irene Rigau y Joana Ortega.

Además, en una entrevista en la Cadena Ser, recogida por Europa Press, ha subrayado que la sentencia del TC que anuló la declaración soberanista del Parlamento de Cataluña de 2013 --uno de sus puntos-- , "no debió entenderse como un golpe que rompiera el diálogo" sino que "al contrario, señalaba caminos".

Por otro lado, preguntada por la reforma exprés del Tribunal Constitucional que le dio a este facultad sancionadora, opina que en este momento "no hay ningún indicio de que el Tribunal pretenda utilizarla", aunque está ahí, y que "tendría que darse una circunstancia muy extraordinaria".

Asua ha admitido su "preocupación" por la situación que se ha vivido en Cataluña, "un problema que viene desarrollándose desde hace cinco años en este tipo de manifestaciones". Así, aunque ha admitido que "la consolidación democrática y las pedagogía democrática se hacen con las formas", ha opinado que estas manifestaciones no eran "algo imprevisible".

Con todo, ha defendido que los magistrados del TSJC son "sólidos profesionales, independientes de por sí", de manera "este tipo de manifestaciones no les afecta sustancialmente" y "tienen garantizada su independencia por su propia trayectoria". Asua ha recordado las "presiones de tipo más atroz" que sufrían los jueces en el País Vasco, su lugar de origen.

La magistrada ha defendido que los instrumentos de la democracia son el diálogo pero también la ley y el derecho y se ha mostrado convencida de que, pese a los actuales momentos de "zozobra", esto prevalecerá. A su modo de ver, está claro que el problema catalán no tendrá sólo una solución judicial, como dicen las propias sentencias, sino que habrá hombres y mujeres, aunque tal vez ahora no estén en primera línea de la política, que tendrán "capacidad para mediar y salir del atolladero", de "forma digna" y en la que "todo el mundo tendrá que renunciar a algo".

EL TC MARCA "LÍNEAS ROJAS"

Según ha dicho, lo que hace el TC es marcar "dónde están las líneas rojas" y el "espacio amplísimo de la política, que es el espacio propio para discutir todas estas cuestiones".

En el caso de la sentencia sobre la declaración soberanista de 2013, ha admitido que "avanzó" respecto a la interpretación tradicional del TC de no juzgar decisiones o propuestas políticas, sino sólo lo ya aprobado y, por tanto, con efectos jurídicos.

De manera conjunta, ha recordado, los magistrados decidieron que estaba "tan en la línea que había que dar por fuera de línea una declaración soberanista que conforme a al jurisprudencia hubiera podido quedar dentro de lo legítimo".

En todo caso, ha recalcado que lo que se declaró inconstitucional fue un punto de un total de 10, aunque "no baladí", "el principio de que los catalanes son un pueblo soberano para cambiar su estatus".

Así, ha remarcado que en España "una parte no puede decidir sobre el resto" pero ha añadido que en la propia sentencia "hay un camino que se abre", puesto que se habla de diálogo, de principio democrático, se dice que es responsabilidad de la Cámara recurrir al diálogo y se alude a los principios de Canadá.

"La autodeterminación o la independencia son una aspiración política legítima los deseos están bien pero hay una realidad a través de la cual hay que encauzar las decisiones por respeto a los derechos de todos", ha relatado.


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