Actualizado 18/10/2006 17:05

Antonio Casado.- Mugica y Pumpido, en la picota

MADRID 18 Oct. (OTR/PRESS) -

Parece que nuestros políticos tienen dificultades para adosar una institución al nombre de su titular como dos cosas inseparables. Se nota cuando no es de su gusto lo que hace o lo que decide ese titular en el ejercicio de las competencias que le corresponden al frente de la institución. Véase lo que está ocurriendo con el Defensor del Pueblo y con el Fiscal General del Estado, dos instituciones perfectamente definidas en la Constitución Española. Sus respectivos titulares fueron nombrados en su día de forma absolutamente democrática y según los procedimientos establecidos en las leyes. O sea, que la titularidad de ambas instituciones no les tocó en una tómbola a Cándido Conde Pumpido, fiscal general del Estado, ni a Enrique Múgica, Defensor del Pueblo. Sin embargo, ambos están siendo sometidos a un feroz e irresponsable acoso, al menos verbal, por parte del PSOE y el PP.

Hablamos de los dos grandes partidos políticos del arco parlamentario. Precisamente los que deberían distinguirse en dar ejemplo, guardar las formas y profesar el debido respeto a lo que institucionalmente representan Múgica y Conde Cumplido, sin perjuicio del derecho a discrepar de sus decisiones. Pero una cosa es la discrepancia y otra la descalificación "a priori" y los juicios de intención política que les atribuyen. Al fiscal, el PP. Y al otro, al Defensor del Pueblo, el Gobierno y el PSOE. De manera que bien podemos equiparar la conducta de los dirigentes de uno y otro partido, pues el menosprecio con el que la izquierda trata al Defensor del Pueblo sólo es comparable al menosprecio con el que la derecha trata al Fiscal General del Estado.

Parece que los socialistas no aprobarán finalmente la reprobación de IU contra Enrique Múgica, pero ya se han retratado al apoyar en la Mesa del Congreso su admisión a trámite. El Gobierno no oculta su malestar y su irritación por el recurso de inconstitucionalidad del Defensor contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Del otro lado asistimos al feroz acoso de PP contra el Fiscal General del Estado, por su forma de aplicar el principio de legalidad a los terroristas de ETA y sus terminales políticas. El PP le ha acusado de pactar con terroristas callejeros y Eduardo Zaplana no se ha cortado al calificar a Conde Pumpido como un "brazo ejecutor del Gobierno". Más o menos eso dijo de Múgica, que era un brazo ejecutor del PP, el ex ministro Montilla cuando el Defensor del Pueblo recurrió contra el "Estatut" por vulneración de derechos fundamentales en siete supuestos principales.

Antonio Casado.

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