Actualizado 30/06/2012 15:00

Antonio Casado.- Buenas noticias en Bruselas.

MADRID 30 Jun. (OTR/PRESS) -

Entre bomberos que tienden a pisarse la manguera, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha salido bastante airoso del incendio y de sus peticiones de ayuda para la extinción del mismo. Con condiciones, por supuesto. Nadie podía pensar que había de ser de otro modo. Pero bien puede apuntarse el doble tanto: ayuda directa a la banca española sin aumentar la deuda pública y compras de deuda soberana del Estado con cargo a la caja común de la UE.

Era lo urgente: apagar el fuego. Así lo ha venido sosteniendo un Rajoy agobiado por la falta de liquidez y la voracidad de los compradores de deuda ante las reticencias de Angela Merkel, que en el fondo no comparte las fórmulas que, según ella, son pan de hoy y hambre de mañana. Como tampoco compartía la otra urgencia que apremiaba a nuestro presidente. Me refiero a su petición, expresamente respaldada por el líder del PSOE, Pérez Rubalcaba, de que el dinero del rescate parcial de la banca española, en forma de "ayuda financiera", fuese directamente a los bancos.

Con carácter previo se han de cumplir unas condiciones para lo uno y para lo otro. Es lógico y con ello contábamos. De momento, ese "mecanismo único y efectivo de supervisión en el que participe el Banco Central Europeo para los bancos de la zona euro", tal y como reza el comunicado de la Cumbre. Y luego, una serie de condiciones para los bancos afectados, el sistema financiero y la economía del país.

El compromiso de estabilidad financiera en Europa, con la vista puesta en España e Italia, se endosa a los dos fondos de rescate conocidos (el antiguo FEEF y el MEDE de nueva creación). Las condiciones en este caso son las que se desprenden de la lista de recomendaciones de la UE que, por cierto, coinciden en lo fundamental con las del FMI (Fondo Monetario Internacional), remitidas en su día al Gobierno del Reino de España. En la medida que se apliquen, nuestro país dispondrá del blindaje necesario frente a la voracidad de los mercados, sin quedar cautivos de la prima de riesgo y unos costes de financiación insostenibles, como venía ocurriendo. Quedamos, pues, en que la manguera de los fondos europeos va a servir para apagar el fuego en España a cambio de una evidente cesión de soberanía. El que algo quiere algo le cuesta. Pero toca celebrar el alineamiento de España con Italia al amparo de las tesis que viene proponiendo François Hollande, aunque éstas coincidan con las del adversario político de Rajoy.

Todo eso era lo urgente. Lo importante nos remite a la forja de una verdadera Unión Europea, que sume integración bancaria y fiscal a la vigente unión monetaria. Y así hacia esa unión política que Merkel ve tan lejana como el fin de sus días. Su no al bono solidario ("eurobono") viene a ser un no al propio proyecto de unión europea soñado por los fundadores.

Contenido patrocinado

Foto del autor

Francisco Muro de Iscar

Queridos Reyes (los Magos y los otros)

Foto del autor

Fernando Jáuregui

Y, a todo esto, Sánchez, concluyendo sus vacaciones

Foto del autor

Victoria Lafora

Desatado

Foto del autor

Carmen Tomás

Objetivo Moncloa