Actualizado 25/11/2006 01:00

Antonio Casado.- Civilizaciones a la greña

MADRID 25 Nov. (OTR/PRESS) -

Las inquietantes noticias que llegan de Oriente Próximo y Oriente Medio tienen su inefable contrapunto en la Alianza de Civilizaciones de Zapatero y el orgasmo universal convocado por Donna Shenan -la última hippie-para el 22 de diciembre. En el medio, nuestro aldeano debate: rechifla por el pacifismo buenista de Zapatero y bizantina discusión sobre si nuestros soldados están en Líbano en misión de paz o en misión de guerra.

El PP y sus coros mediáticos se lo pasan bomba haciendo risas sobre la Alianza de Civilizaciones y la reciente propuesta de paz del Gobierno sobre el conflicto entre israelíes y palestinos. No se entiende que el escaso peso internacional del gobernante español, como sus adversarios repiten sin parar, ceda siempre ante su obsesiva necesidad de ponerle a bajar de un burro. Si, como dicen los predicadores del alba, Zapatero hace el ridículo cuando sale al campo con la bandera del buenismo, mejor para ellos ¿O lo hacen por su bien, como cuando Aznar quemaba incienso a las puertas de la Casa Blanca por el bien de España? En materia de guerras totales contra el terrorismo, asociado a la guerra santa del Islam, como sostiene el aznarismo pasado por la Universidad de Georgetown, y la Alianza de Civilizaciones que Koffi Annan le ha comprado a Zapatero, servidor prefiere lo segundo sin ver. Mejor la Alianza de Civilizaciones que las guerras preventivas, los asesinatos selectivos y las detenciones extrajudiciales.

Mejor los dos mundos de Zapatero dándose la mano que las civilizaciones de Huntington a la greña. Al menos no hace daño a nadie. Es como cuando una pareja se besa furiosa y descaradamente en la calle. Puede ser de mala educación, pero uno se sen sentiría mucho peor si la pareja se estuviera apuñalando en un nuevo episodio de violencia de género. Y aún metido en harina pro-americana, donde se alza la bandera contra esa guerra santa que predica el islamismo radical, uno tampoco sabe si el feudalismo saudí, pro-americano, claro, es más de fiar que el imperialismo chií (Irán y Hezbolá son los paradigmas). Es como escoger entre la horca y la guillotina. Y, por otra parte, no debe ser agradable vivir obsesionado por la desconfianza con los musulmanes y el miedo al terrorismo. Todo lo cual, no impide que tengamos que contener la respiración ante el recalentamiento del aire que en estos momentos respiran los soldados españoles desplegados en el sur de Líbano después del asesinato del ministro Gemayel.

Antonio Casado.

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