Actualizado 10/05/2011 14:00

Antonio Casado.- Excesos verbales del PP.

MADRID 10 May. (OTR/PRESS) -

En política antiterrorista dos dirigentes del PP mantienen contacto directo y fluido con el Gobierno. Por un lado, Rajoy con Zapatero ("Hablamos más veces de lo que se cree", suele decir el presidente)". En paralelo, el ministro del Interior, Rubalcaba, con Federico Trillo, responsable de asuntos de la Justicia del principal partido de la oposición. Ni Rajoy ni Trillo han sacado los pies del tiesto en sus respectivas reacciones sobre la sentencia del Tribunal Constitucional que abre paso a Bildu (EA, Alternatiba y gente de la izquierda abertzale a título de "independientes"). Reiteran su desacuerdo, en base a que mientras ETA exista sus amigos no deben ir a las instituciones, pero expresan su acatamiento y su respeto al Tribunal, así como su voluntad de mantener el pacto antiterrorista con el Gobierno central y los acuerdos en Euskadi con el Gobierno de Patxi López.

Sin embargo, otros puntales del principal partido de la oposición, ignorando ese alto grado de sintonía, se han despachado con declaraciones impropias de un partido que aspira a gestionar los intereses generales de los españoles y el funcionamiento del Estado de Derecho. Dirigentes como Soraya Sáenz de Santamaría y González Pons, portavoces del PP ante el Parlamento y ante la opinión publica respectivamente, y otros, como el ex ministro Mayor Oreja o el ex líder del PP Vasco Carlos Iturgaiz han soltado por esa boca gravísimas acusaciones contra el Gobierno y contra los magistrados del Tribunal Constitucional.

Sobre el Ejecutivo han repetido los consabidos procesos de intenciones, endosándole el propósito inicial de impulsar la causa de los amigos de ETA. Así que, dicen, presionaron al Tribunal y se reunieron con sus magistrados. Una hipótesis maliciosa que el viernes pasado desmintió rotundamente el ministro Rubalcaba, quien la calificó de "insidia". Y de "abyectas" las declaraciones que se referían a los magistrados como estómagos agradecidos y seres incapaces de ponerse en la piel de los concejales del PP que sufren el acoso de los violentos en el País Vasco.

Excesos verbales que revelan una preocupante falta de respeto por el funcionamiento de las instituciones. Y en cuanto al grado de acoso de los violentos en el País Vasco sobre concejales y no concejales, del PP y de otros partidos, es evidente que ha disminuido. Gracias seguramente al acoso policial y las numerosas detenciones de etarras desde que una bomba de ETA reventó un parking de la T-4 y de paso el proceso de negociación abierto hasta entonces (diciembre de 2006), pero son hechos la eficacia policial y la tregua declarada por ETA. En todo caso, es evidente que ETA, acosada e inactiva después del fracaso de la negociación, está en el tramo final. No se puede decir lo mismo de la ETA que salió activa y reforzada después de la tregua de 1998, como muy oportunamente recordó el ex presidente Felipe González en su mitin del sábado en Madrid.

Contenido patrocinado

Foto del autor

Fermín Bocos

PP y Vox: Algo va mal

Foto del autor

Carmen Tomás

La transición energética, otro eslogan

Foto del autor

Julia Navarro

Yo estaba allí

Foto del autor

Antonio Casado

Anatomía de un anviersario