Actualizado 23/11/2006 01:00

Consuelo Sánchez-Vicente.- Cambio de tono

MADRID 23 Nov. (OTR/PRESS) -

Llevar hasta sus últimas consecuencias "las consecuencias" que el presidente del Gobierno anunció que tendría el famoso robo de las pistolas si se confirmaba que la autoría correspondía a ETA, yo creo que tiene que pasar antes o después, porque Zapatero y Rajoy pongan fin a su estéril desencuentro sobre el llamado proceso de paz y envíen a los ciudadanos el mensaje de unidad que estos esperan.

La ocasión bien podría haber sido la habitual sesión de control parlamentario al Gobierno que tuvo lugar ayer porque, desde hace ya algunos días, el rumor de que Zapatero no tardará en llamar a Rajoy para hablar de "el proceso" corre como la pólvora por los "corrillos" madrileños. Algo de eso debe haber porque desde hace más o menos el mismo tiempo los dos han bajado por lo menos el tono de esta bronca. No ocurrió ayer, el deseado abrazo de la unidad entre Zapatero y Rajoy no llegó ayer, las uvas de la unidad, al parecer, todavía no están maduras, esta es la mala noticia. La buena, que ese cambio de tono al que aludo podría ser el heraldo de un tiempo distinto

En la vida todo es relativo, depende con que se compare, y comparado con la agresividad que vienen desplegando Zapatero y Rajoy sobre "el proceso", el lance de ayer fue casi versallesco. En vez de acusarle de presionar a los jueces para que acompasen el paso al "proceso", que es de lo que iba la pregunta, lo que hizo Rajoy fue ponerle a Zapatero en bandeja la posibilidad de desmentir esas acusaciones.

Y la única referencia del líder de la oposición al fondo del asunto - que el Gobierno esté negociando con Batasuna aunque ETA siga haciendo de todo menos matar - fue un educadísimo "usted ya sabe que yo discrepo de su política antiterrorista", y ni siquiera movió un músculo cuando el presidente le respondió también muy educadamente que "en el proceso de paz el Gobierno hace lo que tiene que hacer"

Las heridas que se han causado Zapatero y Rajoy en esta absurda bronca son tan profundas como el desconcierto en que han sumido a los ciudadanos, nadie en su sano juicio democrático puede entender que el PP y el PSOE estén dividiendo a este país frente a ETA en vez de sumar, eso es darle la victoria a ETA, un suicidio. Pero es posible que, precisamente por su profundidad, esas heridas necesiten un tiempo de "distensión" para sanar. Ojalá pase pronto.

Consuelo Sánchez Vicente.

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