MADRID 16 Nov. (OTR/PRESS) -
Cuando me enteré de que entre los actos de la visita oficial a España del presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang nuestro Gobierno había incluido que firmase en el Libro de Honor del Congreso de los Diputados pensé que la única forma de devolver su dignidad a ese libro sería que en un descuido alguien se hiciera con él y arrancase esa página. Como cuando los chicos de la Campaña contra el Hambre "robaron" el escaño de Zapatero, vamos. La vergüenza que personalmente me produce el alto rango que el Gobierno ha otorgado a esta visita es tan profunda que incluso acaricié la idea de arrancar esa página yo misma. Pero, claro, si tuviéramos que arrancarle a ese libro "de honor" todas las páginas en las que aparece la firma de un dictador tan deleznable como Obiang se quedaría "pelado". Y el Congreso desierto (o sea, como de costumbre) si los Grupos Parlamentarios hicieran lo que han hecho esta vez y "plantasen" a todos los dictadores deleznables que nos visitan
Tal vez sea eso lo que deberíamos hacer cada vez que el Gobierno invita a uno de estos tiranos, dejarle solo con él, plantarnos, rebelarnos. Pero, no solo en este caso, en todos, porque todos los dictadores que, como Obiang, recurren al terror y a la tortura para mantenerse en el poder y/o no dudan en matar de hambre a sus pueblos para enriquecerse, merecen el mismo desprecio. Se llamen Putin, Fidel, Kim Jong il, Mohamed VI, Ahmadineyad (la lista no cabe aquí), su firma solo debería figurar en el Libro de Honor de la Historia Mundial de la Infamia
Seguramente por razones históricas (Guinea Ecuatorial fue una colonia española y sigue hablando español) la extrema crueldad de Teodoro Obiang nos resulta especialmente repugnante y su presencia especialmente indeseable, coincido con quienes creen que el Gobierno debería habernos ahorrado este "sapo", que no debería haberle invitado. Pero, un poquito de coherencia, por favor. Obiang no es el primer dictador deleznable recibido con todos los honores en nuestro país, y tampoco será el último. Y no hay ninguna razón para tratarle con menos "educación" que a los demás, no seamos hipócritas, sobre todo los políticos, en especial Llamazares. ¿O alguien cree que si el invitado a firmar en el Libro de Honor del Congreso hubiera sido Putin, o Fidel, el líder de Izquierda Unida habría encabezado la "rebelión" del Congreso, como ha hecho contra Obiang, a la voz de que, eso es "legitimar a un dictador"? ¿O que los demás le habrían seguido...?
Consuelo Sánchez-Vicente.