MADRID 10 Nov. (OTR/PRESS) -
La historia se repite. Sólo el presidente Clinton, se vio en la misma tesitura que ahora Bush: terminar su mandato habiendo perdido el apoyo de los ciudadanos y teniendo las dos cámaras Congreso y Senado controlada por sus adversarios políticos. Se ha dicho, con toda razón, que estas elecciones son el vivo reflejo del final de un mandato, y de hecho los comicios no han dado lugar a dudas sobre la victoria demócrata.
La reacción del presidente ha sido inmediata tras conocerse la debacle republicana: ha entonado "el mea culpa" y anunciado la salida de su gobierno del mismísimo Donald Rumsfeld, la cara y la voz de la guerra de Irak, que según todos los indicios es la culpable de los malos resultados de los republicanos. Irak ha sido un auténtico desastre para todos los que se implicaron en el asunto. De la famosa fotos de las Azores sólo sobrevive el entonces presidente de Portugal hoy en primera línea de la política Europea y tal vez porque su protagonismo en aquel fatídico encuentro fue mas bien escaso. El partido de Aznar ha pagado con intereses aquel empecinamiento de su presidente: le costó a él su prestigio político, sacó a Rato de la carrera de la sucesión y colocó al PP en la oposición después de aquella sonada mayoría absoluta. Blair y su partido están dando los últimos coletazos y ahora ha sido Bush y la opción política que le respalda quien ha pagado la factura.
Siempre estuve en contra de aquella famosa guerra y me sumé a quienes sostenían que el gran peligro era la vietnamización del conflicto. Tal vez tengan razón aquellos ortodoxos que, en la defensa de aquella intervención, señalan que lo malo no fue la guerra sino cómo se ha gestionado la postguerra, pero sea como fuere los americanos han hablado y las urnas han dicho claramente que la intervención en el país árabe no sólo es una sangría en vidas humanas sino que el país no ha ganado en seguridad ni siquiera ha triunfado la hermosa promesa de la democracia. Es verdad que ese no ha sido el único motivo de la caída de Bush, que la secuencia de casos de corrupción en sus filas y el desmadre del gasto publico en un partido que ha hecho bandera de la austeridad, han colaborado a su descrédito en picado pero sin duda los americanos, tan colonialistas ellos, se han planteado al inutilidad de un conflicto que ha terminado, eso si con la condena a muerte de un dictador- a quien esta condena absolutamente medieval convertirá en mártir gran error- pero con un país masacrado y dividido que tardará demasiados años en recuperarse si es que lo hace. ¿Mereció la pena?. El tiempo lo dirá.... pero lo que está claro es que los protagonistas de la lamentable foto de las Azores han pagado con intereses el precio de aquella hazaña que los ciudadanos a quienes representan ni entendieron ni entienden. Las urnas han hablado y han sentenciado. Así sea.
Esther Esteban