Actualizado 22/10/2012 14:00

Fermín Bocos.- Rajoy respira.

MADRID, 22 Oct. (OTR/PRESS) -

Sabido que en Galicia el PP se jugaba algo más que la reelección de Feijóo, cabe pensar que, tras conocer los resultados de la votación, Mariano Rajoy ha sentido un gran alivio.

Él, más que nadie, era consciente de que los recortes, la reforma laboral y la subida de impuestos -que han generado un rechazo tal que han provocado hasta una huelga general- le podían pasar factura en estas elecciones, que han sido el primer test sobre su gestión al frente del Gobierno de España.

Por lo que se ve no ha sido así y nos hace pensar que más allá de la elevada abstención -alrededor de siete puntos menos de participación- los ciudadanos gallegos han decidido respaldar a sus dos paisanos. El que gobierna en Madrid y el que gobierna en Santiago.

De los resultados de las elecciones gallegas debería extraer conclusiones en primer lugar el PSOE, que languidece con Alfredo Pérez Rubalcaba al frente -también se ha pegado un batacazo en Euskadi- y los sindicatos.

No parece que esté el país para huelgas a juzgar por lo que han votado más de dos millones de ciudadanos en la primera ocasión que teníamos para pasar factura al Gobierno.

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