Actualizado 01/02/2008 01:00

Rosa Villacastín.- En busca de la belleza perdida

MADRID 1 Feb. (OTR/PRESS) -

Tres mujeres, tres, han muerto en las últimas semanas en Barcelona, después de pasar por el quirófano. Dos de ellas intentaban solucionar sus problemas de exceso de peso, y una tercera quitarse el sobrante de grasa que tenía en el abdomen, para lo cuál no dudó en someterse a una dermolipectomía o abdominoplastia. Nada que no hagan cientos de hombres y mujeres a lo largo del año, cada día, sólo que ellas murieron en su intento por estar mejor, tanto física como psíquicamente. De sobra sabemos lo importante que es tener un cuerpo, no digo 10, pero sí un cuerpo 6 o 7, que te permita andar por la vida sin complejos, con la cara levantada, pisando fuerte.

Ahora bien, es indudable que estas muertes han producido alarma social, más, entre quiénes están dispuestas a recurrir a la cirugía como la panacea a todos sus males. No dudo que lo sea en muchos casos, no en la mayoría, y aquí es dónde surgen las dudas, dónde las preguntas se agolpan, dónde faltan respuestas que alerten del peligro que supone pasar por el quirófano, siempre, y en cualquier caso. De ahí la necesidad de no frivolizar con estos temas, de alertar para que quiénes se inclinen por la cirugía estética, sepan de sus riesgos, y no vayan a tontas y a locas, sin preparación, sin hacerse un chequeo antes, para que sepan si padecen alguna enfermedad que no se haya manifestado con anterioridad. Ojo, que no todos los cuerpos aceptan de igual manera la anestesia, el lifting o la liposucción.

No soy una experta, pero sí tengo la suficiente experiencia para saber que antes de pasar por un quirófano, hay muchas otras alternativas a las que se puede acceder. Basta con ir al instituto de belleza adecuado, con no fiarse de los y las "cantamañanas" que te prometen el oro y el moro, si te haces esto o aquello. A mi los quirófanos me aterran, lo reconozco, e iré cuando ya no me quede más remedio, no para estar más delgada, ni tener la nariz más pequeña o los pómulos más pronunciados, no, iré cuando verdaderamente lo necesite.

Pero tengo amigas y conocidas que en su intento por mantenerse eternamente jóvenes -algo muy loable por otra parte-, no han dudado en ponerse en manos de profesionales sin escrúpulos, agresivos, que les han destrozado la vida, y que no contentos con eso, ni siquiera pueden demandarles porque nadie sabe dónde viven, sólo que llegan a Madrid, operan y se marchan. Nunca sabremos el daño que estos profesionales infringen, porque ¿cómo contabilizar el dolor, la depresión, la falta de autoestima cuando ves que has quedado peor de lo que estabas?. Difícil, y todo por no preguntar, por no saber a lo que te expones.

Por supuesto que hay profesionales magníficos, a ellos es a los que hay que acudir, aunque sean más caros, porque son los que te van a decir si lo que buscas es una quimera o hay otros remedios para tus males. De manera que mucho cuidado antes de dar un paso tan importante. Infórmate, contrasta pareceres, pregunta, no te importe preguntar una y mil veces si algo no has entendido, porque lo que esta en juego no es sólo tu belleza, es tu salud, incluso tu vida.

Rosa Villacastín

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