MADRID 25 Ago. (OTR/PRESS) -
Cuando se cumple un mes del peor accidente ferroviario de la historia de España, una víctima, una diputada de la Asamblea de Madrid del Partido Popular, está poniendo contra las cuerdas a los responsables de Adif y Renfe y a sus propios compañeros.
Ella viajaba en el fatídico Alvia y sabe muy bien de lo que habla. Hay que estar ahí, dentro de ese tren, para entender que no se puede, intencionadamente, entorpecer la labor de investigación del juez que lleva el caso.
María Teresa Gómez Limón, que vio en el hospital la comparecencia de los presidentes de las dos compañías, no entiende como su partido les defiende y ampara. En una durísima carta dirigida al portavoz adjunto del Congreso Antonio Hernando dice: "lamento mucho, compañero Hernando, que hayas pasado de ser un representante de los ciudadanos a convertirte en el representante de los responsables de Adif y Renfe. Espero que, cuando llegue el momento, les pidas el voto a ellos".
Conviene recordar que el juez ha solicitado a las compañías que faciliten los nombres de los responsables de seguridad del tramo del accidente para que comparezcan como imputados, además del maquinista. Considera el magistrado que un accidente de semejante envergadura no se produce sólo por el fallo de una persona y que, en ese tramo de la vía, faltaban medidas de seguridad que hubieran evitado el descuido del maquinista; algo tan básico como las balizas de frenado que Fomento instaló una semana después de la tragedia.
Se pregunta la diputada popular como es posible que los responsables de Adif necesiten un candil para buscar los nombres de los que deben comparecer en el juzgado, "como si dentro de sus responsabilidades, por las que cobran un jugoso sueldo, no conocieran ni el organigrama de la compañía".
Si lo conocen, claro que lo conocen, la artimaña es buscar catorce años atrás para darle al juez una lista tan interminable que enrede la investigación y, de paso, culpar al anterior ministro, el socialista José Blanco de cambiar el trazado. Y puede que Blanco se equivocara, que las prisas por inaugurar una línea de alta velocidad en su tierra, unida los recortes en el presupuesto, trazarán una curva excesivamente peligrosa. Si el juez lo considera le llamara también a declarar. Ahora lo que exige es saber porque no había señales visuales de preanuncio y anuncio de limitación de la velocidad.
María Teresa Gómez Limón ha descubierto el "lamentable estado de la democracia en España" siendo una víctima más del accidente de Santiago de Compostela. Vivir en carne propia un drama hace ver con claridad como el ejercicio de la política no puede consistir en echar balones fuera, proteger a los suyos y quitarse responsabilidades de encima. Se ha convertido en la voz de la conciencia de sus compañeros de partido y ha cambiado el bando de la política por el de la solidaridad ciudadana. No debería ser necesario pasar por ese trance para entender el dolor ajeno.