Antonio Casado.- Política para personas

Publicado 13/10/2018 8:00:14CET

MADRID, 13 Oct. (OTR/PRESS) -

El lema está bien traído: situar a las personas en el centro de la política. Es el banderín de enganche alzado por el presidente del Gobierno. Por un lado, para seducir a los nacionalistas catalanes y vascos como posibles costaleros de los PGE del 2019. Por otro, para convertirlo en preventiva pedrada política contra el PP, instalado en el "no es no" al proyecto presupuestario que resulta del pacto firmado este jueves en Moncloa por Pedro Sánchez y el líder de Podemos, Pablo M. Iglesias.

El recurso argumental es más viejo como la tos. A saber: quien rechace estas cuentas públicas, tal y como han sido cocinados por los equipos del Gobierno y de Unidos Podemos (151 diputados), es que no ponen a las personas en el centro de sus respectivas estrategias políticas.

No está mal como retórica electoral del PSOE. Especialmente frente al PP, su principal competidor en la lucha por el poder. El partido de Pablo Casado lo ha dejado claro. Su portavoz en el Congreso, Dolors Montserrat, sostiene que, si el proyecto sale adelante, "el Gobierno estará poniendo la semilla de la próxima crisis económica".

El PP procesa las intenciones de Moncloa al atribuirle el propósito e malograr el saneamiento de la economía logrado por los Gobiernos de Rajoy después de la crisis, Pero Ciudadanos ha querido ser más realista. "Este proyecto es papel mojado", ha dicho su portavoz económico, Toni Nadal, en oportuna alusión a las dificultades que Sánchez va a tener con nacionalistas vascos y catalanes. Especialmente los catalanes. "Aquí faltan Puigdemont y Torra", decía Nadal este jueves.

Tiene razón. Ese es el verdadero lastre que arrastra este proyecto presupuestario. Los nacionalistas catalanes (17 diputados entre neoconvergentes y republicanos) también amagan con el "no es no" si el Gobierno se desentiende en la tarea de romper la unidad de España y además se niega a pedir a la Fiscalía que sea más amable con los dirigentes independentistas procesados por el Tribunal Supremo.

El Gobierno ya ha salido al paso de tan temerarias demandas. Dice la ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, que las cuestiones judiciales no pueden cruzarse de ninguna manera en una discusión presupuestaria. No pueden, no deben, pero se cruzarán. Puede ser el final del corto camino que los analistas aventuran al proyecto, cuyas líneas generales, incluido el compromiso de déficit publico, conoceremos tras el Consejo de Ministros extraordinario del lunes que viene.

Lo que no va a desaprovechar el Gobierno es la ocasión de presentarse como el gran defensor del Estado del Bienestar al que frenaron otros. Precisamente, los que no ponen a las personas en el centro de sus respectivas estrategias políticas.

OTR Press

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