Publicado 18/04/2026 08:01

Antonio Casado.- Vista a la derecha

MADRID, 18 Abr. (OTR/PRESS) -

En la batalla por la Moncloa que, según los entornos del todavía titular, se libra entre don Óptimo (Sánchez) y don Pésimo (Feijóo), el segundo acaba de dar un paso decisivo: el acuerdo para gobernar con Vox en Extremadura. Es el primero de tres, además de los que se avecinan en Aragón y Castilla y León, y tal vez de cuatro (lo de Andalucía, más improbable, depende de las urnas del 17 de mayo).

Sean tres o sean cuatro, cursan en los análisis como precursores de un muy probable pacto de legislatura tras las próximas elecciones generales, pues los sondeos anuncian una contundente victoria de los dos grandes partidos de la derecha en España y, por tanto, una sobrada mayoría absoluta en las Cortes Generales.

Estamos ante un giro de guión en la política nacional. La investidura de María Guardiola como presidenta de Extremadura (se vota el miércoles que viene), con el apoyo garantizado de la extrema derecha para los cuatro años de legislatura, es el principio del fin de la aberrante pinza PSOE-Vox contra los objetivos del PP a escala nacional.

Vox pasa de la confrontación al entendimiento. Tendrá que cancelar esa parte de su discurso anti-bipartidista que ponía al PSOE y al PP en la misma diana. Significa que los de Abascal, ahora que se había frenado su irresistible ascensión en las encuestas, se han dado cuenta de que acabar con Sánchez es mucho más fácil que acabar con el PP. Y ya se ponen a compartir la tarea con los de Feijóo.

Decirlo es más fácil que hacerlo. Toca esperar y ver cómo gestionará la nueva situación el aspirante a la Moncloa. Crecerá si es capaz de vender estabilidad frente a incertidumbre y centralidad frente a polarización cuando afronte los tirones de la ultraderecha en el poder compartido. Y crecerá si consigue normalizar las concesiones que inevitablemente tendrá que hacer a Vox como Sánchez normalizó las que hizo y aún hace al nacionalismo periférico y la izquierda republicana-plurinacional-antitaurina (amnistía, hechos diferenciales, excarcelación de etarras, exhibicionismo "woke", etc) ¿O es que es de mejor condición claudicar hacia la extrema izquierda que hacia la extrema derecha?

La clave del entendimiento PP-Vox residirá en el problema migratorio. Véase cómo, ya antes de hacer camino al andar juntos, Vox se queda en Extremadura con la consejería que se ocupa de los servicios sociales mientras sus dirigentes advierten de que darán prioridad a los españoles en el acceso a viviendas públicas y ayudas sociales.

La advertencia no tiene recorrido si tenemos en cuenta que españoles son todos los nacionalizados. Las regularizaciones no convierten en "español" a un inmigrante. Simplemente, le conceden un permiso de trabajo o de residencia. En todo caso, temporal y renovable.

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